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Universidade de Brasília – UnB Depto. de Línguas Estrangeiras – LET No. de Identificação da Disciplina: 146064 |
Instituto de Letras – IL Professor: Dr. João Sedycias Civilização Hispano-Americana |
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¡OJO! – Esta página está actualizada hasta el: 22 de septiembre de 1999. |
Procedencia: Guillermo Marín, Historia verdadera del México profundo
Las civilizaciones más antiguas del mundo
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El origen de las civilizaciones más antiguas del planeta es de aproximadamente 10 mil años. La forma en que los especialistas fijan la fecha de aparición de una cultura, es por la invención de la agricultura, ya que los seres humanos dejaron de ser nómadas cazadores, recolectores, para quedarse a vivir por generaciones en un mismo lugar y a partir de la observación y experimentación, pudieron descubrir el milagro del cultivo de las plantas, la filosofía, la ciencia, las técnicas, el arte y la religión. En efecto, Egipto y Mesopotamia iniciaron los procesos de sedentarización e invención de la agricultura, aproximadamente 8 mil años a. C., después le siguieron con aproximadamente 6 mil años a.C., China, India, México y la zona Andina. Estas 6 civilizaciones son las más antiguas y sobre todo, con un origen autónomo; es decir, que ninguna otra cultura les aportó conocimiento alguno.
Estas culturas de manera autónoma, acceder, inventar y desarrollar, todos sus conocimientos sin que nadie les enseñara nada. México inició su Desarrollo Cultural aproximadamente 6 mil años a.C. con el descubrimiento de la agricultura, pero sobre todo, hay que subrayarlo, la invención del maíz, dado que logró niveles de conocimiento muy altos y sorprendentes, hasta el arribo de los europeos en 1519. En estos aproximadamente 7 mil quinientos años de Desarrollo autónomo, los Viejos Abuelos sentaron las bases de una de las civilizaciones más antiguas e importantes del mundo y nos legaron "un rostro propio y un corazón verdadero", que ha vivido en los hijos de los hijos de los Antiguos mexicanos ...nuestros Viejos Abuelos. Aquí tendremos que hacer una observación, la civilización europea no esta entre las más antiguas del mundo y no tiene un origen autónomo, porque su desarrollo dependió de Egipto, Mesopotamia, India y China. Por lo cual y con propiedad Europa no es "el viejo continente".
Problemas para conocer la historia antigua de México
Existe una nube confusa y compleja que nos impide conocer la historia de nuestro pasado más antiguo. Entre los problemas que existen podemos citar por lo menos los siguientes:
1. El cinco centenario Colonialismo Cultural, que condenó a los pueblos vencidos a perder su memoria histórica para poder dominarlos.
2. Que se conoce muy poco de los dos primeros períodos (Preclásico y Clásico) en tanto que cuando finalizó el período de esplendor del Clásico Superior, los centros de conocimiento y quienes los habitaban, desaparecieron misteriosamente sin dejar rastro y memoria concreta, destruyendo y enterrando, no solo sus impresionantes construcciones, sino fundamentalmente, la sabiduría y sus conocimientos milenarios.
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3. Que los Aztecas en el período de expansión, mandaron destruir todos los códices importantes donde se mantenía la antigua memoria histórica del Cem Anáhuac y rehicieron la historia, en donde ellos aparecen como el pueblo elegido, a pesar de que desde la fundación de México-Tenochtitlán (1325) a la llegada de los invasores (1519) habían transcurrido apenas 194 años, del último período llamado Postclásico y que es considerado como una etapa de decadencia de la civilización anahuaca; toda vez que degradaron y transgredieron la filosofía y la religión de Quetzalcóatl.
4. Que cuando llegaron los conquistadores, exterminaron y destruyeron a todos los hombres de conocimiento y sus códices, centros de conocimiento, templos y toda huella de esta civilización hasta su aparente extinción del mundo español.
5. Que los textos escritos durante el primer siglo de la invasión enfrentan los siguientes problemas: el Náhuatl de aquellos tiempos era mucho más rico que el Castellano, por lo que la traducción de muchas ideas y conceptos de carácter filosófico, científico, religioso, poético, por el grado complejo de abstracción que tenía el pensamiento del Cem Anáhuac, resultó imposible de traducir y entender en el mundo europeo de ese tiempo. Los textos que escribieron, tanto los conquistadores, como los indígenas convexos, fueron escritos sin ningún rigor científico. En la mayoría de los casos, fueron alegatos para demostrar su participación y sacrificios en la conquista, y pedir a la Corona Española su correspondiente pago o indemnización. Los misioneros que describieron las costumbres de los vencidos, era para que las conocieran los hombres de la iglesia y pudieran evangelizar mejor a los vencidos.
"La historia de la primitiva población de Anáhuac es tan obscura y está alterada con tantas fábulas (como la de los demás pueblos del mundo), que es imposible atinar con la verdad... Varios de nuestros historiadores que han querido penetrar este caos, guiados de la débil luz de las conjeturas, de fútiles combinaciones y de pinturas sospechosas, se han perdido entre las tinieblas de la antigüedad y se han visto precisados a adoptar narraciones pueriles e insubsistentes"
[Francisco Javier Clavijero, 1779 ]
"Hubo algunos -los menos- que, como Sahagún, dedicaron un cuidado increíble, digno del mejor antropólogo moderno, a conocer a fondo el mundo indio; pero esto no nacía de ningún aprecio por él, sino del deseo explícito y confesado de mejor destruirlo. { El médico - declara al empezar su monumental obra- no puede acertadamente aplicar las medicinas al enfermo sin que primero conozca de qué humor o de qué procede la enfermedad... para predicar contra estas cosas, y aun para saber si las hay, menester es saber cómo las usaban]. Actuaba (Sahagún) pues, como un capitán de comandos al estudiar minuciosamente los planos de las instalaciones enemigas: no para admirarlas o copiarlas, sino para mejor destruirlas."
[José Luis Guerrero, 1990]
Los indígenas y su cultura representaban la presencia real del demonio y el mal. También se tiene que pensar que los "informantes" de los misioneros, los hombres de conocimiento ahora en calidad de vencidos, no iban a entregar todo su conocimiento a quienes ellos sabían, lo querían desaparecer. Finalmente en este aspecto diremos, que en los casos en que los misioneros valoraban desde otro punto de vista a la "diabólica civilización", existía la Santa Inquisición, quien censuraba y destruía cualquier texto que pudiera poner en duda los dogmas que sustentaba a la iglesia con el proceso de colonización.
6. Que la mayoría de los textos del México antiguo que se escribieron a finales del siglo pasado y del presente, están escritos por extranjeros, con una visión de sutil superioridad, con una fuerte dosis eurocéntrica y que siempre nos han "investigado" por nuestras diferencias y no por nuestras semejanzas, desde un supuesto plano de superioridad eurocéntrica.
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"es de observarse que las antiguas formas culturales mesoamericanas, o bien se excluyen despectivamente de esa universal difusión, o bien, despectivamente, se difunden como manifestaciones que pueden llamar la atención por extrañas y primitivas, producto siempre, salvo acaso cuando se consideran como obras de arte, a juicios equivocados y sin fundamento real que sistemáticamente conducen al desprecio.
Esto se debe, desde el origen, a que la calificación de las creaciones de nuestra antigua cultura ha sido entregada al juicio de extranjeros quienes, desde la soberbia de la cultura occidental, han desestimado la nuestra a la cual conceptúan inferior, sea por que no quieren o no pueden comprenderla en lo que es; sea porque su perpetua voluntad de dominio los lleva, por insidiosa conveniencia, a justificar con tal supuesta superioridad la aplicación de sus voraces impulsiones explotadoras, impulsiones que con su incesante crecimiento han llevado al planeta hasta los bordes de su aniquilamiento como espacio habitable.
Tales juicios, inspirados por la ignorancia o el abuso, enunciados por los extranjeros acerca de nuestra cultura primordial, han sido, a causa de la colonización mental que padecemos, repetidos y difundidos por nosotros mismos, con lo cual nos admitimos inferiores, perpetuamente vencidos por la superioridad extranjera."
[Rubén Bonifaz Nuño, 1992]
7. Que los occidentales siempre han comparado para su investigación a la civilización anahuaca con la civilización europea. Estudian y explican nuestro remoto pasado con el espíritu y la visión de los europeos. Esto es un grave error, pues actualmente los descendientes de los pueblos originarios, los llamados pueblos "indios", no comparte la visión del mundo y la vida, ni siquiera con los criollos y mestizos, que no entienden como estos pueblos no desean y buscan "el atesoramiento, la acumulación, el progreso material y la modernidad venida de fuera"; más aún, en los tiempos remotos.
"Tal vez así llegue a admitirse que aquellos hombres no eran los "primitivos" adoradores de la lluvia, preocupados por la abundancia o la pérdida de sus cosechas, por la posible fertilidad de la tierra, sino que tenían un conocimiento metafísico de lo existente.
Un concepto del mundo que hiciera explicables sus cualidades de grandes matemáticos, astrónomos, ingenieros, arquitectos, escultores que, paradójicamente, le son reconocidas de manera universal.
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Porque todos están de acuerdo en afirmarlo: los antiguos habitantes de Mesoamérica eran insignes ingenieros y arquitectos; allí están, demostrándolo, las difícilmente igualables obras de los templos y las plazas edificadas, como por milagro, entre selvas o sobre cumbres vueltas en llanuras, en pantanos convertidos en tierra firme; allí la asombrosa utilización de los espacios y las masas, como en una música cósmica en que se alteran sin defecto los bloques de silencio con las armoniosas aberturas del silencio.
Eran, asimismo, incomparables matemáticos; así lo prueban sus cálculos, capaces de comprender la noción del cero, la mensurabilidad del movimiento, según las posiciones del antes y del después.
Eran, también se admite como indiscutible, poderosos astrónomos; la marcha de los cuerpos celestes, las leyes que determinan los avances y los retrocesos de los planetas, el cíclico progreso de las estrellas, las muertes y las resurrecciones de la luna, les eran del todo conocidos por la razón y por la experiencia; de modo que sus medidas del tiempo les daban la facultad de calcular, dentro de un calendario exacto y minucioso, fechas situadas en espacios ya ilimitados.
Nadie les niega la potestad de crear, en obras que más tarde se han considerado de arte, imágenes simbólicas o realistas de calidades supremas; el barro, la madera, el metal, la piedra, los colores manejados por ellos, han llegado hasta nosotros en multitud de objetos cuyos valores plásticos transmiten con cabal eficacia el testimonio de su voluntad de ser; eran pues, así se reconoce universalmente, magnos artífices, dominadores de técnicas que a la fecha no pueden aún explicarse cabalmente.
Se supone lícitamente que contaron con una sabia organización social, bien jerarquizada, sustentada en sólidos principios morales, de acuerdo con los cuales la vida en común se desenvolvía ordenada y segura.
Se sabe que hablaban lenguas copiosas con que se podían expresar conceptos de máxima abstracción; lenguas suficientes a contener, directa y metafóricamente, las finuras y la solidez del lenguaje de la ciencia, de la filosofía, de las manifestaciones poéticas.
Todo eso y más, que no sería fácil de enumerar aquí, se admite por todos como cosa evidente y probable.
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Y todo eso se puede sintetizarse diciendo que se admite sin duda que los antiguos habitantes de Mesoamérica eran hombres sabios, capaces intelectual y moralmente, conocedores de sí mismos y del mundo que los acogía.
Sin embargo, cuando se trata de considerar la visión que ellos tenían de ese mundo y de sí mismos, los autores que lo hacen, casi unánimemente, los juzgan como salvajes rudimentarios, ocupados sólo en pensar la posibilidad de que la tierra fecundada por las lluvias les rindiera los frutos de que principalmente se alimentaban.
Bajo el pretexto de que constituían comunidades agrícolas, se les reducen todas sus fuerzas espirituales, la totalidad de sus concepciones religiosas y metafísica, a un primitivo afán de alimentación material que sería para ellos el núcleo y la periferia de su existencia.
Salvo algunas excepciones, en todos los autores se encuentra esta inexplicable oscuridad de juicio."
[Rubén Bonifaz Nuño, 1986]
8. Que los textos recientes escritos por investigadores nacionales siguen repitiendo y tomando como base, los errores de los extranjeros y fundamentalmente, pretenden abordar nuestro pasado a partir de los "objetos" (vestigios arqueológicos y fuentes documentales) y no incursionan a partir de los "sujetos" (la memoria histórica de los pueblos originarios y el aspecto filosófico-espiritual que los sostiene hasta nuestros días y que esta presente lo mismo en una estela, un códice, una vasija policroma, que en una pieza de Arte Popular contemporáneo, una tradición, una leyenda, una costumbre). Estos son los desafíos para tratar de adentrarse en "Historia verdadera del México Antiguo".
"Para demostrar la posible falsedad de las fuentes documentales, bastaría con acudir a lo dicho por los soldados que describen lo que ellos mismos vieron. Allí resalta su incomprensión de aquello que ante los ojos tenían. Véase por ejemplo la descripción que hacen de las imágenes sacras veneradas en los templos de Tenochtitlán, y compárese con las imágenes mismas que hasta hoy se conservan. Habrá que concluir que ninguna semejanza hay entre lo escrito por ellos y lo existente en realidad.
Las descripciones hechas por frailes como Sahagún o Durán, padecen los mismos vicios cuando recogen impresiones de los vencedores, y otros aún más graves cuando consignan lo que les comunicaron los vencidos."...
"Victoriosas sobre las injurias y el desprecio de los extranjeros, se levantan aún las señales de aquel sistema espiritual de iluminación que constituyen nuestras ciudades.
Allí el urbanismo, la ingeniería, la arquitectura, la escultura, la metalurgia, la pintura, las artes todas; Allí las ciencias, la matemática, la astronomía, la medición del tiempo, florecieron obedientemente al mismo entusiasmo del hombre seguro de sí mismo, orgulloso de ser fuente y camino ascendente de la perfección de la vida."
[Rubén Bonifaz Nuño, 1992]
Pero por más difícil que se presente esta iniciativa, ahí están las piezas de un rompecabezas; dependerá de la sensibilidad, creatividad y fuerza espiritual de quien pretenda intentarlo. Los Viejos Abuelos y su legado de sabiduría que viven en lo más profundo del alma y del corazón de los hijos de sus hijos, los mexicanos de hoy.
Los olmecas
También llamados la "Cultura Madre", representan el logro final de miles de años en que los pueblos antes nómadas, cazadores, recolectores, lograron establecerse por milenios en un lugar determinado y ahí, a través de generaciones y generaciones de investigar y observar a la naturaleza, el firmamento y explorar sus insondables adentros espirituales. Los especialistas con una visión colonizada, no le dan importancia a este largo período del Preclásico que culmina luminoso con la conformación de la Cultura Olmeca entre 1500 y 1200 a.C. pero que tiene un gran valor para nuestra civilización, en tanto definieron el rostro primigenio de las culturas del México Antiguo, para nuestro presente, porque parte de lo que hoy nos conforma encuentra en los Olmecas sus primeras raíces; y sobre todo para el futuro, porque nos recuerdan de nuestras capacidades, nuestra voluntad de ser y hacer en el tiempo y en el espacio, pero sobre todo, nos habla de una continuidad y una dirección. Los Olmecas no se debe tomar como el "principio", sino como el final de un inmenso período de formación cultural que se llevó más de cuatro milenios (dos eras cristianas) y que es bastante desconocido.
"Uno de los aspectos más controvertidos de los Olmecas, además de su posición cronológica respecto a las otras culturas mesoamericanas, ha sido el esclarecimiento de su filiación étnica, lingüística y racial de esta cultura que, en el Sur de Veracruz y este de Tabasco, experimentó una nueva forma de organización económica, social, política, y religiosa. Ésta fue totalmente distinta a la vida aldeana y tribal que le antecedió y a la que existía en la mayor parte de ese espacio geográfico que, con el transcurso del tiempo, llegaría a construir la macroárea cultural denominada Mesoamérica."
[Tomás Pérez Suárez, 1994]
Sin embargo, es necesario apuntar que la síntesis filosófica que quedo plasmada en la iconografía Olmeca, mantendrá un hilo conductor durante todo el proceso de desarrollo de la civilización anahuaca, los mismos españoles encontraron vivas en el siglo XVI las raíces de la cultura Olmeca. De esta manera Quetzalcóatl, que quedó grabado en las piedras de Chalcatzingo, Morelos, en el Preclásico, lo encontraremos en Teotihuacán en el Clásico con los Toltecas y en el mismo Tenochtitlán con los Aztecas en el Postclásico. Las serpientes de cascabel, los felinos, el Quincunce, la representación de Tláloc a través del uso de la cara de dos serpientes encontradas y de perfil; nos hablan de un conocimiento, una filosofía y una religión, que se mantuvo viva y en evolución por lo menos 3 mil años y que de algún modo sobrevive en el ser místico y religioso de los pueblos indígenas y campesinos del México de hoy. Para descolonizar nuestra historia, debemos de dejar de vernos a nosotros mismos, como los extranjeros nos describieron, en tanto a sus intereses, concepción e ideología, como una serie inconexa de islas culturales que nada tienen que ver una con otra (siempre nos han investigado por nuestras diferencias y no por nuestras semejanzas; las cuales son mayores). Los Olmecas tenían mucho que ver con los procesos de desarrollo cultural desde la invención de la agricultura hasta la conformación de las primeras aldeas; y al mismo tiempo las culturas posteriores con los Olmecas y los mexicanos de hoy en día, con los ocho mil años de desarrollo cultural que ha producido el ser humano en el que hoy es nuestro territorio.
El período clásico
Resulta verdaderamente penoso para los mexicanos, que después de cinco siglos, al igual que los conquistadores del siglo XVI no nos haya importado conocer, estudiar y difundir el pensamiento filosófico del México Antiguo. Como hemos dicho ya, El Anáhuac produjo una de las seis civilizaciones más antiguas del mundo. Por qué, si China y la India, que son civilizaciones tan antiguas como la anahuaca, tuvieron una filosofía, la nuestra no posea para los investigadores, un pensamiento filosófico que sostuviera un proceso de desarrollo cultural, tan largo y antiguo como las otras Culturas Madre. El mito de que los Viejos Abuelos eran agricultores idólatras, que hacían sangrientas ceremonias al sol, al agua y al viento, es sólo producto de las mentes colonizadoras, que negaron y siguen negando, cualquier valor de la civilización vencida.
Cada una de las civilizaciones "madre" del mundo, han tenido que desarrollar, después de satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia, un cuerpo de ideas muy elaboradas, que explican el origen de la vida, el mundo y el ser humano; su razón de existir y dar respuesta a que sucederá después de la muerte, (el problema ontológico). Esta estructura de pensamiento, que trata de resolver las tres preguntas básicas que todo ser humano y todo pueblo necesitan responder, "quien soy yo, de donde vengo y a donde voy", es la base en donde se asientan los demás conocimientos, tanto materiales como espirituales, que le dan orientación y sentido a la existencia.
Cada civilización con origen autónomo, entre otras cosas, tuvo una filosofía, una religión, un maestro, un grano como alimento básico y otros elementos básicos. Si unos tuvieron El Tao, El Hinduismo, El Budismo, nosotros tenemos a La TOLTECAYOTL, pensamiento filosófico del México Antiguo. Si otras civilizaciones tuvieron a Zoroastro, Hermes, Buda y basaron su alimentación en el trigo, el arroz o la papa; nosotros tenemos a Quetzalcóatl y al maíz.
Las ruinas de la civilización grecolatina nos "hablan" porque conocemos a sus pensadores, filósofos y poetas. Las piedras de las "ruinas" y los objetos que se encuentran en los museos, nos pueden "hablar", si conocemos la línea de pensamiento que las concibió; dejando de tener tan solo un valor "estético", pasando a ser algo vivo, vigente y vibrante. La abstracción del pensamiento filosófico, se materializa en la piedra, el barro o los metales; de modo que, no podemos aceptar la existencia de nuestros viejos Abuelos, sin un pensamiento filosófico afirmado e inconmovible en la materia. Resulta un desafío impostergable iniciar el tercer milenio con el conocimiento de la filosofía de nuestros Viejos Abuelos.
El período de mayor esplendor del México antiguo fue el llamado Clásico, que comprende aproximadamente del año 200 a.C. al 900 d.C. En este período la filosofía, la sabiduría y las ciencias, llegaron a su máximo desarrollo. Los grandes centros de conocimiento encabezados por Teotihuacan lograron su mayor apogeo. La vida social encontró su equilibrio entre la satisfacción de las necesidades materiales de subsistencia y las necesidades de trascendencia de la existencia. El arte ha sido el mejor testimonio de este luminoso período.
Los toltecas
Quienes por lo general han escrito la historia del México Antiguo son los extranjeros, quienes desde una visión eurocéntrica y una inexplicable y supuesta superioridad, siempre nos han estudiado por nuestras diferencias y no por nuestras semejanzas. Este estudio ha sido "parcelado", no se ha tratado de explicar integralmente no sólo la civilización anahuaca, sino las culturas "indias" de América, como una sola civilización continental, con una multiplicidad de culturas en tiempo y espacio. De esta manera se han estudiado por extranjeros y sus discípulos mexicanos, cada una de las culturas como ínsulas de investigación y no, como un proyecto civilizatorio que ha conjuntado a muchos pueblos y culturas del continente Americano y en este caso a México.
La historia antigua de México se puede entender más fácilmente, como la evolución compartida de los pueblos del Cem Anáhuac, con tres grandes períodos: Preclásico, Clásico y Postclásico, y con tres culturas representativas de cada período, todas de la misma civilización, que influyeron o fueron las más vigorosas del desarrollo de cada período. Para el Preclásico fue la cultura Olmeca, para el Clásico la cultura Tolteca, y para el Postclásico la cultura Azteca.
El período Clásico y los toltecas representan el momento de mayor esplendor en el México Antiguo. Los toltecas a partir de Teotihuacan difunden los conocimientos de la Toltecayotl a todos los centros de investigación del Anáhuac. Esto se ve confirmado por la influencia teotihuacana en los vestigios arqueológicos de las construcciones, cerámica y frescos del clásico en todo mesoamérica..
"Pero más bien indican que la raíz de todas las religiones [filosofías N.A.] mesoamericanas es la misma, y no que Teotihuacan haya impuesto sus dioses sobre los dioses de las otras naciones. Es sin embargo curioso, por ejemplo, que la influencia o la conquista teotihuacana al fin de Monte Alban II, aparezca en esa cultura una proliferación de dioses antes no conocidos y que gran parte corresponden a los dioses teotihuacanos. Lo mismo parece suceder en Guerrero y posiblemente en Veracruz. "
[Ignacio Bernal, 1965]
Nosotros pensamos que los toltecas, más que una "cultura o étnia", fue un grado de conocimiento de los hombres sabios del milenario México Antiguo y que Teotihuacan, fue el centro generador e irradiador de la Toltecayotl a todo el Cem Anáhuac. Sorprende hoy en día, encontrar a pueblos como los Tacuates en Oaxaca o los Mayas en la península de Yucatán, y no encontrar al pueblo Tolteca en el mosaico étnico del país.
En la misma memoria histórica del Cem Anáhuac, se reconoce a los Toltecas como los precursores de la sabiduría y el conocimiento ancestral.
"Cuando aún era de noche,
cuando aún no había día,
cuando aún no había luz,
se reunieron,
se convocaron los dioses
allá en Teotihuacán."‘Los toltecas llevaron ventaja
en todo tiempo,
hasta que vinieron a acercarse a la tierra chichimeca.
Ya no se puede recordar
cuanto tiempo anduvieron.
Vinieron del interior de las llanuras,
entre las rocas.
Allí vieron siete cavernas,
e hicieron esas cuevas templos,
su lugar de súplicas.
Y los toltecas
iban siempre por delante."[Informantes de Sahagún]
"Sorprende no encontrar antecedentes de los principales factores de una civilización cuyas normas en esencia, quedarán intactas hasta la Conquista española. Pero si es difícil admitir que rasgos culturales -como algunas características arquitectónicas, la orientación de sus edificios o las particularidades de su escultura y pintura- hayan podido desde su nacimiento asumir un carácter definitivo, más difícil aún es imaginar la aparición, en un estado de desarrollo perfecto, del sistema de pensamiento que está en su base."
[Laurette Séjurné, 1957]
Si la llamada cultura Olmeca es la Cultura Madre, la cultura Tolteca representó el florecimiento de la sabiduría del México Antiguo. Después de su misteriosa y hasta hoy, inexplicable desaparición, los pueblos que les precedieron en el período Postclásico, siempre trataron de situar el origen de sus linajes en los Toltecas. Los Toltecas y Quetzalcóatl son la expresión de la sabiduría y la espiritualidad.
"Como Quetzalcóatl enseña que la grandeza humana reside en la conciencia de un orden superior, su efigie no puede ser otra que el símbolo de esa verdad y las plumas de la serpiente que lo representan deben hablarnos del espíritu que permite al hombre -al hombre cuyo cuerpo, como el del reptil, se arrastra por el polvo- conocer la alegría sobrehumana de la creación, constituyendo así un canto a la soberana libertad interior. Esta hipótesis se ve confirmada, además, por el simbolismo náhuatl, en el cual la serpiente figura a la materia -su asociación con las divinidades terrestres es constante- y el pájaro, al cielo. El Quetzalcóatl es entonces signo que contiene la revelación del origen celeste del ser humano... Así, lejos de implicar groseras creencias politeístas, el término Teotihuacan evoca el concepto de la divinidad humana y señala que la ciudad de los dioses no era otra cosa que el sitio donde la serpiente aprendía milagrosamente a volar; es decir, donde el individuo alcanza la categoría de ser celeste por la elevación interior."
[Laurette Séjurné, 1957]
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