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Universidade de Brasília – UnB Depto. de Línguas Estrangeiras – LET No. de Identificação da Disciplina: 146064 |
Instituto de Letras – IL Professor: Dr. João Sedycias Civilização Hispano-Americana |
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¡OJO! – Esta página está actualizada hasta el: 22 de septiembre de 1999. |
Procedencia: José Carlos Becerra, México
El mundo olmeca
El sur de Veracruz, México puede gloriarse de haber dado origen al desarrollo de unas de las "prístinas" civilizaciones del mundo, tan antigua que no habría derivado de ninguna otra. El árbol mesoamericano de la cultura tiene muchas ramas y muchas raíces, pero su tronco es la civilización Olmeca.
La cabeza colosal, llamada "El Rey" es la mayor de todas con sus 20 toneladas de peso. Realizadas sin herramientas metálicas, algunas en duro basalto, transportadas desde la alejada Sierra de los Tuxtlas, es una muestra excelente de la habilidad artística que alcanzaron los olmecas.
Los olmecas parecen haber estado obsesionados por los niños, y muchas de sus representaciones de seres sobrenaturales adoptan un aspecto infantil. Los sacerdotes y gobernantes olmecas que inventaron ésta iconografía pudieron explotar de alguna manera la conocida predilección de los humanos por lo juvenil, más que por las formas de hombres y animales y adultos.
Los estupendos monumentos que se admiran en el patio olmeca de Jalapa corroboran el hecho de que los olmecas fueron verdaderamente los más grandes escultores de Mesoamérica.
¿Quiénes eran los Olmecas? ¿Cómo era su apariencia?
Su arte nos ofrece una multitud de representaciones de la figura humana, pero estos documentos deben tratarse con preocupación, la mayor parte de los rostros no son puramente humanos sino que ofrecen, en diversas proporciones una mezcla de rasgos humanos y rasgos felinos. A menudo los ojos y la nariz son humanos, pero la parte de la boca Olmeca tan característica que basta para precisar el origen de una figurilla ó una estatua
A falta de vestigios óseos -porque los esqueletos no resistieron la acidez del suelo- debemos volver nuestra mirada hacia los indios actuales que viven (en pequeño número), en la antigua zona olmeca ó en su proximidad. Ciertamente sabemos que no son descendientes de los olmecas arqueológicos. La religión ha conocido migraciones, instalaciones sucesivas de pueblos, entre ellos especialmente los Náhuas del altiplano central. Aún más notable es que hoy, más de tres mil años después de los comienzos de San Lorenzo y de La Venta, se observan frecuentemente en esta zona ciertos indios ó aún mestizos, cuyas proporciones generales, la tendencia a una forma "envuelta" del torso y de la cara, la forma de los ojos y sobre todo la boca "olmecoide" de comisuras tiradas hacia abajo evocan de manera notable las estelas y figurillas de la Alta Antigüedad.
Medio siglo después de la palabra "olmeca" fue aplicada por primera vez por Hermann Beyer a una estatuilla de jade y al monumento de San Martín Pajapan, lo que entonces no era sino una sombra, una presencia adivinada tras un velo, se ha convertido en una realidad inmensa y fascinante. Cada día aporta una revelación, una escultura, una máscara..... y sabemos que aún queda todo un mundo por descubrir. Pero ya el hecho olmeca domina todo el pasado indígena de la América Media, y quizás, en parte, el de la civilización autóctona de América en general.
En contraste con los pueblos del Mundo Antiguo, como los sumerios o los hititas, su civilización no puede reconstruirse gracias a escritos. No hay tabletas cuneiformes, no hay inscripciones bilingües ni diccionarios del uso de los escribas. Es por medio del ordenamiento de sus centros ceremoniales, por medio del arte exquisito de su cinceladura, por los grabados y las pinturas rupestres o sus frágiles cerámicas, como nos llega el mensaje de los olmecas.
Es curioso, o más bien enigmático, que la producción alfarera de las aldeas agrícolas de México, que se inició hace el 2500 a. C., en determinado momento parece estar relacionada con la cerámica del Ecuador y Colombia, que se caracteriza por una rica decoración y ciertas peculiaridades de sus figurillas, las cuales a veces llegan un peinado con un aparte de la cabeza rapada. Esta cerámica muestra también la deformación craneal.
Acarreando tierra
Es grande la tentación de suponer que la cultura olmeca surgió de grupos sudamericanos llegados con un mayor avance cultural, como hace el arqueólogo mexicano Román Piña Chan. Pero no existen suficientes datos para establecer una teoría bien afianzada.
La fase cultural olmeca o preolmeca más antigua se ha encontrado junto al río Barí, cerca de La Venta (Tabasco) y se ha datado en 2250 a.C. Su cerámica es muy sencilla. Se trataba de sociedades igualitarias o poco estructuradas y practicaban una agricultura de artiga (quema de espacios en la selva), sin dejar la cacería, y se dedicaban también a la pesca.
Con el paso de los siglos, la sociedad se volvió más compleja, porque también aumentó debido a un mayor rendimiento agrícola. De manera que para el 1200 a.C. se puede hablar ya de una civilización olmeca.
La cultura olmeca podría dividirse en tres periodos:
1.- Inicial (1200 - 900 a.C.)
2.- Intermedio (900 - 600 a.C.)
3.- Terminal (600 - 300 a.C)Todas estas épocas caen en tiempos anteriores a la era cristiana y dentro de la cronología establecida para las culturas mesoamericanas corresponden al Preclásico(2000 a.C. - 250 d.C.). Se suele añadir un cuarto periodo, el Epiolmeca (300 a.C. - 300 d.C.).
Aunque la historia de los olmecas parece que fue más complicada que cuanto se puede deducir de los restos que no han llegado, tradicionalmente se supone que hubo tres entidades que descollaron en los sucesivos periodos: San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes.
San Lorenzo está en un llano sobre el río Chiquito, que es un ramal del Coatzacoalcos, y pertenece al estado de Veracruz. La zona arqueológica de San Lorenzo es una plataforma artificial de unos 200 m de largo por 50 de ancho y 6.5 m de alto(para construirla, se tuvieron que transportar en cestos unos 65 mil metros cúbicos de tierra). Fue ocupado y abandonado varias veces a lo largo de más de dos milenios y medio, pero su florecimiento tuvo lugar entre el 1200 y el 900 a.C. De esa época datan en los más de 80 monumentos y diez grandes cabezas. Es posible que no solo la cuenca del Coatzacoalcos haya estado bajo el dominio o influjo de San Lorenzo, sino incluso centros como Tlatilco en el Estado de México, San José Mogote en Oaxaca y otros centros de Chiapas y Guatemala.
Las culturas hijas
Hacia el 950 a.C., San Lorenzo fue abandonado y su hegemonía fue sustituida por La Venta (Tabasco). El predominio de La Venta fue mucho más extensa que el de San Lorenzo tanto en la región como en otras partes. La Venta es impresionante y denota una concentración de poder y una estratificación social bien establecidas; además, esa estructuración jerarquizada se nota en la distribución de otros poblados: unos, más importantes, con montículos; otros, sin ellos; y por fin pequeñas aldeas.
La ocupación olmeca de La Venta se extiende entre el 1200 y el 400 a.C., una historia de 800 años.
A partir de 400 a.C. , es enredado seguir la historia olmeca (si de historia olmeca se puede hablar). Como San Lorenzo antes, La Venta fue también abandonada, con la diferencia que mientras San Lorenzo fue reocupado varias veces, incluso por gente de La Venta, ésta acabó siendo devorada por la selva hasta la época moderna.
En cuanto al tercer gran centro tradicionalmente considerado olmeca, el de Tres Zapotes, en Veracruz (en al estribación occidental de las montañas de Los Tuxtlas), fue ocupado algo después del 400 a.C. Sólo las dos cabezas colosales allí encontradas (una de las cuáles es la que vio Melgar) son propiamente olmecas; el resto de los monumentos tiene características de "olmecas" de la costa del Pacífico.
Al cabo, no sólo los grandes centros olmecas desaparecieron, sino que la cultura olmeca se desintegró (éste es el término que usa por ejemplo, Piña Chan).
Pero las habilidades y técnicas artísticas de que fueron dueños no se perdieron, por suerte, sino que otros pueblos las utilizaron y surgieron así monumentos tan esplendorosos como El Tajín (Veracruz), Monte Albán (Oaxaca), Teotihuacan (Estado de México) y la cultura maya.
Cuando la cultura olmeca estaba pronta a desaparecer surge una escritura jeroglífica, llamada "escritura tuxtla", con notaciones numéricas y calendáricas, que funcionó en el Istmo de Tehuantepec. Destacan la Estela 1 de La Mojarra (Veracruz) encontrada en 1986 y la estatuilla de San Andrés Tuxtla cuya inscripción calendárica da la fecha de 162 d.C.
Arrastrando cabezas
Uno de los aspectos más impresionantes y a la vez más enigmáticas del arte Olmeca son las colosales cabezas talladas en piedra que tienen más de tres milenios de haber sido esculpidas y posteriormente fueron escondidas bajo tierra.
¿Eran retratos de reyes o sacerdotes? Resalta el hecho de que todas las cabezas colosales presentan rasgos faciales distintos, como si se tratase de individuos diferenciados (no serían, según esto, imágenes de divinidades abstractas).
Algunos teóricos audaces sugieren la posibilidad de que estemos contemplando retratos de intrépidos navegantes africanos, por las facciones negroides de amplia nariz y gruesos labios, que fue lo que tanto desconcertó a Melgar, como se narra al principio de éste artículo. No se han encontrado vestigios de ninguna clase que confirmen esa suposición.
Por el contrario, los labios en al imaginería olmeca solían hacer referencia a la boca del jaguar (artificio que se prolongó en el arte mesoamericano posterior).
En cuanto al tocado que ostentan las cabezas, parecido a un casco, se ha adelantado la sugerencia de que era una protección para el juego de pelota (no parece que sea un tocado ceremonial; pues no tenía ese aspecto el que portaban los sacerdotes que aparecen en relieves y estelas), además sería extraño que se hubiera rendido culto a tan gran escala a simples estrellas del deporte y no a soberanos o a dioses.
Otro enigma es que las rocas en que se esculpieron las cabezas no se encontraban in situ, sino que eran traídas, no obstante que pesaban 20 toneladas, desde al menos 80 km de distancia a través de montañas llenas de densa vegetación tropical y por ríos, sobre almadías (bolsas de troncos).
Monumentos mutilados
Más misterioso aún es que solían ser depositadas en fosas que se excavaban hasta siete metros de profundidad y luego eran recubiertas de nuevo, lo mismo que hacían con otras ofrendas y esculturas, como las tallas de madera de El Manatí, en Veracruz. Éste, descubierto en 1987 por un paisano que estaba excavando para hacer un estanque para peces. En el Manatí se encontraron más de 30 figurillas de madera pintadas de rojo y negro, esqueletos de niños, pelotas de hule y hachas de piedra.
Éste hallazgo de figurillas de madera ha hecho pensar que quizá en un principio los olmecas habían trabajado la madera (que no se conserva con el paso del tiempo) y sólo más tarde habrían pasado al labrado de la piedra, evolución que ocurrió también en la India, donde hay monumentos en piedra que imitan el trabajo que antes se hacía en madera.
Algunos piensan (Michael Coe y Richard Diehl) que alrededor del año 950 a.C. ocurrió un cambio radical en las costumbres olmecas.
Según Diehl, un giro en asuntos religiosos llevó a los olmecas a mutilar y enterrar los monumentos que representaban un concepto religioso anterior (algo parecido a lo que ocurrió con el faraón monoteísta Amenofis IV 0 Akenatón, de la XVIII dinastía, entre el 1375 y el 1354 a.C.). Coe, en cambio piensa que la destrucción fue obra de algún ejército invasor. Otros estudiosos como David Grove, suponen que los monumentos eran destruidos ritualmente al morir el gobernante a quién honraban. Hay que señalar que las figuras y monumentos de carácter religioso presentan daños parciales, mientras que cuando se trata de obras que se nos antoja profanas, los daños son mucho mayores.
La datación de las capas de tierra de La Venta indica, que al menos allí, los olmecas enterraron sus monumentos casi inmediatamente después de haberlos terminado, tras haber traído de tierras lejanas unas 800 mil toneladas de materiales de construcción.
Las cabezas colosales presentan restos de pintura, es decir, estaban totalmente pintadas, lo cuál significa que al menos por un tiempo estuvieron expuestas a la admiración de todos. Podemos imaginar que el espectáculo tuvo que haber sido impresionante.
Estas singulares obras de arte, únicas en el mundo, rebasan la veintena, su peso oscila entre las 6 y las 25 toneladas, aunque existe una ciclópea cabeza, hallada en el Rancho Cobata (Veracruz) que pesa 65 toneladas. Es la única cabeza que representa a un hombre muerto y no parece que se pueda vincular con el resto. Existen otras cabezas en la costa del Pacífico en la región centroamericana, pero no son tan grandes y pudieron tener influencia olmeca.
La cultura olmeca
Llamada también "cultura madre" surge cerca del 1500 a.C. en las tierras bajas de la costa del Golfo de México y se reconoce como la primera civilización de Mesoamérica. Su nombre significa "habitantes del país del hule". El momento en que vivieron los olmecas se conoce como periodo Preclásico.
El sitio arqueológico de San Lorenzo, el primer centro regional olmeca, se desarrolló durante el Preclásico inferior y muestra las evidencias más tempranas del arte monumental y arquitectura a gran escala, posteriormente surgen los grandes centro de La Venta en Tabasco, y Laguna de los Cerros y Tres Zapotes en Veracruz.
El arte olmeca
Un tema central de la cosmovisión olmeca era el concepto de la transformación humana en seres con cualidades animales. Esta presencia de animales en el arte olmeca señalaba su preocupación por el universo, en el cual participaban todas las cosas animadas. En especial se destacaban los felinos que ocupaban una posición central en los monumentos y, por lo tanto, en los ritos. Los olmecas representaron a sus gobernantes por medio de cabezas colosales las cuales son una manifestación artística más conocida de esta cultura, las cuales tienen un rango de tamaño que varía de 1.47 hasta 2.85 m. de alto y 4.02 a 6.5 m. de circunferencia, con un peso de entre 6 y 25 toneladas (se han encontrado en total 17 cabezas, la última de ellas en mayo de 1994); asimismo construyeron enormes monumentos o "altares" que eran los tronos de los gobernantes. Además conformaron escenas colocando esculturas representando figuras humanas o deidades zoomorfas, que posiblemente representaban alguna ceremonia.
De este tipo de arte se pueden mencionar dos casos de esculturas encontradas en San Lorenzo Tenochtitlán y su área circunvecina: la escultura de Xochiltepec y las esculturas del Rancho El Azuzul. La primera de ellas muestra un torso masculino decapitado sin brazos y sin una pierna, con finos detalles de plumas en el taparrabo y en el tejido del cinturón, la cual debió estar sentada sobre una superficie elevaba según se ha determinado por la postura de las piernas. Las esculturas encontradas en el Rancho el Azuzul son dos figuras que representan a dos gemelos en idéntica pose con la pierna derecha flexionada y la izquierda está casi en posición de flor de loto, las cuales fueron encontradas junto a dos figuras en forma de felinos que juntas configuraban una gran escala ceremonial.
La arquitectura de San Lorenzo
La arquitectura de cada cultura refleja la manera de concebir la interrelación entre lo humano, el medio ambiente y el cosmos, un concepto llamado cosmovisión. En mesoamérica la arquitectura monumental es diferente en cada sitio y lo que destaca en San Lorenzo es la modificación del terreno natural para conformar los espacios y las formas del terreno natural para conformar los espacios que deseaban para ello modificaron la forma de los cerros por medio de terrazas y remoción de tierra, convirtiendo así el terreno en el espacio sagrado y cotidiano de los antiguos habitantes.
Otro importante elemento arquitectónico son las plataformas de tierra de poca altura recubiertas con arena roja; estas estructuras fueron utilizadas para las actividades públicas, ceremoniales y residenciales. También fue común el uso de la roca basáltica importada de los Tuxtlas, utilizada tanto para las columnas que soportaban los techos de las estructuras de la élite como para los canales del acueducto.
La organización sociopolítica
San Lorenzo fue una sociedad bien integrada y estructurada jerárquicamente. El éxito de su integración y su desarrollo de debió a las estrategias adaptivas que llevaron a cabo para explotar eficientemente su entorno y aprovechar su posición geográfica estratégica. Lo anterior se refleja en el hecho de que la población de San Lorenzo se incrementó durante la época de apogeo del sitio, en la cual se realizaron los grandes monumentos de piedra cuyo traslado representa un esfuerzo extraordinario lo que nos da una idea de la importancia de la civilización olmeca en este lugar.
La agricultura aquí consistía en el cultivo del maíz, frijol, calabaza y aguacate, así como también disponían de una gran variedad de recursos terrestres y marinos. Como evidencia de la diferenciación social se encuentran diferentes tipos de construcciones, algunas de las cuales incluyen restos de piedra verde, obsidiana y otros artículos obtenibles sólo por los miembros del alto estatus.
La decadencia de San Lorenzo
Según los datos obtenidos, sabemos que San Lorenzo decayó como importante centro regional alrededor del 900 a.C. conservando solamente una pequeña población durante periodos posteriores del Preclásico.
Han sido propuestas varias causas para la decadencia de San Lorenzo, las cuales incluyen la revuelta interna, los invasores y la gradual pérdida de importancia. Otro posible factor pudo ser la actividad tectónica en la Masa de los Tuxtlas de la cual se ha encontrado evidencia y que posiblemente repercutió en esta región, alterando el medio ambiente y el contorno fisiográfico.
Lo cierto es que al disminuir la importancia de San Lorenzo su legado fue aprovechado por otros sitios olmecas como el de la Venta en Tabasco.
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