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Universidade de Brasília - UnB Depto. de Línguas Estrangeiras - LET No. de Identificação da Disciplina: 146064 |
Instituto de Letras - IL Professor: Dr. João Sedycias Civilização Hispano-Americana |
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Procedencia: Antonio Gómez Gutiérrez, España
Los incas
La civilización de los incas es el resultado de un largo proceso evolutivo que, habiéndose iniciado al menos veinte mil años antes en los Andes, viene a culminar muy poco antes de la llegada de los españoles.
El imperio de los incas en su momento de máxima expansión comprendió desde la región sur de la actual república de Colombia hasta una zona media de Chile y desde la costa del Pacífico hasta el comienzo del bosque tropical amazónico, con una superficie total de unos 900.000 Km. cuadrados.
De la tradición oral conservada por los escritores españoles se desprende una larga lista de reyes que son los siguientes: Manco Capac- Sinchi Roca, Loque Yupanqui, Mayra Capac, Capac Yupanqui, Inca Roca, Yahuar Huascar, Viracocha Inca, Pachacuti Inca Yupanqui, Topa Inca Yupanqui, Huayna Capac, Huascar, Atahualpa.
Los primeros incas, hasta el reinado de Roca, deben ser considerados como soberanos semi-legendarios, de los cuales sabemos mas de las leyendas que por los acontecimientos probadamente históricos. En Manco Capac esta representado todo el pasado un tanto confuso de la raza inca. El personifica la larga peregrinación de tribus agrícolas en busca de tierras de cultivo y por lo tanto es la unión entre la mitología y la historia.
Topa Yupanqui, ya como gobernador del imperio, emprende una de las mas largas y fructíferas campañas militares de todos los tiempos. Partiendo de la región del alto valle del Amazonas se dirige hacia el este conquistando numerosos pueblos y siendo detenido, tan solo, por la impenetrable selva amazónica. Después se dirigió hacia el norte a la conquista de los quiteños (antiguos habitantes de la zona donde actualmente está Quito, capital de Ecuador), guerra de larga duración y muy dura, en la que los incas sufrieron grandes reveses pero de la que saldrían triunfantes. Según cuenta la leyenda, de allí, salió una expedición de tipo marítimo hacia las actuales islas Galápagos o hacia alguna isla de la Polinesia. Esta expedición se embarcó en balsas desde la costa ecuatoriana. A su regreso de esta problemática expedición marítima, realizó una de las más importantes conquistas del imperio, la del reino del Gran Chimú situado en la costa norte de Perú. Este era un reino con una organización política, social y militar de gran nivel. Ante el ataque del ejercito incaico las fortificaciones de su capital, Chan-Chan, no sirvieron de nada, rindiéndose sus soberanos ante el poderoso ejercito inca.
Todo el esplendor del imperio siguió hasta que Huayna Capac murió. Entonces la lucha por el poder se centro entre Huascar y Atahualpa, iniciándose una feroz guerra civil entre los dos hermanos que, coincidiendo con la llegada de Pizarro al Perú, pondría punto final a la brillante historia del imperio incaico.
Organización social
Por tener, la sociedad incaica, un marcado carácter militarista, el excedente de mujeres hacía permisible y aconsejable la práctica de la poligamia. No obstante este uso estaba reservado a las clases sociales mejor dotadas desde el punto de vista económico. En cualquier caso, entre las varias esposas que podía tener cada individuo, se distinguía claramente la esposa principal que era la primera y el único matrimonio sancionado por el Estado era el primero y esa esposa no podía ser repudiada de ningún modo, no así las demás. Estando prohibidos o muy limitados los desplazamientos dentro del Tawantinsuyu (imperio incaico) los matrimonios se daban dentro de la misma comunidad y a veces incluso entre hermanos.
La unidad básica de toda la organización social incaica, incluso mas que la familia, era el Ayllu. Representaba una unidad de parentesco en la que los miembros se consideraban descendientes de un antepasado común, pero además tenía una localización territorial estricta.
La organización del espacio entre los incas representa un modelo que se aplica de manera parecida a Cuzco, a otras ciudades del Tawantisuyo y a la totalidad del imperio. Así se dividía en cuatro provincias: Chinchaysuyu, al norte; Collasuyu, al sur; Antisuyu, al este y Contisuyu, al oeste. En Cuzco se dividía en dos: la mitad de arriba estaba formada por los barrios del norte y del oeste y la mitad de abajo por los barrios del sur y del este.
Dentro de la organización imperial cabe distinguir la nobleza real, que eran todos los hijos del inca salvo el heredero al trono. También está la nobleza de los reinos sometidos. Los hijos de estos últimos nobles debían ir a residir uno o dos años al Cuzco o a la casa del gobernador inca de la zona. De esta manera se instruía en el idioma del quechua y en los detalles administrativos del imperio. Este aceptaba muchas veces la esposa ofrecida por el Inca o el gobernador de entre las muchachas escogidas.
Las mujeres no escogidas serían las esposas de los plebeyos y por lo tanto trabajarían en el hogar o en la agricultura de la comunidad. Periódicamente, un funcionario real, pasaba por cada una de las comunidades del imperio para clasificar a las niñas en torno a los 10 años, seleccionando a aquellas que parecían mas bellas. Estas mujeres escogidas eran enviadas a los conventos que había en las capitales provinciales durante cuatro años y recibiendo una educación. Algunas de estas mujeres eran seleccionadas para ser sacrificadas en los templos, pero la mayoría serían las concubinas del Inca o de los nobles, y las sobrantes eran consagradas al servicio del Sol convirtiéndose en vírgenes del sol con voto de perpetua castidad, residían en conventos especiales encargándose de la fabricación de telas utilizadas por los sacerdotes o de la chicha necesaria para las festividades religiosas.
Organización política y administrativa
A la cabeza del Estado estaba el Inca o soberano supremo, su poder procedía directamente de la divinidad del Sol (Inti), del cual descendía en sentido mitológico de un modo directo ya que Manco Capac y su hermana y esposa Mama Ocllo eran hijos del Sol y progenitores de todos los incas. El soberano comía en platos de oro o plata, dormía en colchones de algodón, cubiertos con mantas de lana de llama o vicuña, era trasladado casi siempre en litera para que sus pies no tocasen el suelo y el que se presentara ante él, debía ir descalzo y con los ojos bajos para no mirarle a la cara.
Los funcionarios eran cada vez más numerosos y estos puestos eran ocupados por los miembros de la aristocracia.
Todos los hombres entre 25 y 50 años aptos para la guerra eran incorporados al ejército, presentándose en unidades locales. No obstante el gran éxito del ejército incaico consistía en la organización de su aprovisionamiento y en los caminos que atravesaba todo el imperio permitían la concentración del ejército y la marcha hacia un mismo lugar en poco tiempo y además las tácticas utilizadas como la de la toma de Chan-Chan, atacando directamente las fortificaciones por el sur, mientras otro grupo del ejercito envolvía a la ciudad por el norte, zona que estaba desprotegida.
Agricultura
Mas de la mitad de los alimentos que actualmente consume el mundo fueron desarrollados por los campesinos andinos. Esta claro que tal cantidad de plantas cultivadas no fueron domesticadas primeramente por los incas, sino que forma parte de la agricultura común de todos los pueblos pre-incaicos. Lo que si hay que atribuir a los incas es la expansión de determinados cultivos y, sobre todo, el mayor desarrollo tecnológico aplicado a la agricultura.
Entre las plantas cultivadas con fines alimenticios, las principales son: el maíz, la patata (de la que conocían no menos de 240 variedades diferentes), los frijoles (alubias), el cacahuete, la piña, la chirimoya, la calabaza, el tomate, el pimiento, etc.. Entre las plantas cultivadas para otros fines las principales son: el algodón, la coca, el tabaco, el cacao, etc..
La región mas característica de esta zona es la puna, estepa alta y fría, que comienza como una estrecha franja a 8º de latitud sur y se ensancha hasta llegar al lago Titicaca, para convertirse en las extensiones saladas del desierto de Atacama. En su mayor parte es demasiado elevada para la agricultura y el pastoreo. No obstante merece la pena cultivar las variedades locales muy resistentes.
La línea de escarcha que separa el altiplano de la sierra es bien visible, por encima los cultivos de la patata y por debajo el cultivo del maíz.
Algunos de estos cultivos son verdaderamente andinos como la patata (oriunda del altiplano) y otros son comunes a otras zonas de América. En los niveles superiores los tubérculos autóctonos de la patata son los únicos bien aclimatados, se halló una especie de patata silvestre a unos 5.000 metros y a una temperatura de -7 grados, y muchas de las variedades prosperan perfectamente a 4.000 metros.
La mayoría de las patatas cultivadas son verdaderas plantas de puna, resistentes a las heladas, la mayor parte de las especies resisten un año en las condiciones de la puna, además en esta zona se han ideado procesos de “momificación”, aprovechando la variación de temperatura (para las plantas, carne y tejidos). Las patatas se convierten en chuñu, que se obtiene helando y secando los tubérculos (deshidratando), así pueden durar muchos años.
El maíz se siembra desde la costa hasta las líneas de escarcha perpetua. Las terrazas en las faldas de la montaña eran para este cultivo y necesitaban riego, en cambio la patata nunca era regada. Al maíz se le aplicaba riego y abono, mientras que la patata era de temporal. El maíz era un alimento codiciado y festivo, se le daba a los dioses, a las momias de los reyes difuntos y al ejército. Si las tierras bajas estaban cerca, las trabajaban equipos enviados desde las aldeas, pero si estaban en la costa, estos se trasladaban a vivir de una forma permanente y enviaban a sus parientes: maíz, frutas y aji (pimientos), a cambio de llamas y chuñu.
Los incas se atribuyeron la introducción del maíz y que fue la esposa del primer inca quién se lo enseñó al pueblo en una chacra (tierra de cultivo) cercana a Cuzco. El ciclo de su cultivo anual lo hacia el mismo rey y su familia. Esta chacra llamada Sausero era consagrada al alimento de la momia de la reina y sus sirvientes. Este hecho tenía prioridad sobre el cultivo de las tierras cultivadas al Sol o al Trueno. En el interior del Intiusi (templo del Sol), los sacerdotes tenían una chacra regada a mano con agua traída a hombros y a veces plantaban, entre las plantas vivas, plantas de oro de tamaño natural (mazorcas y hojas).
Al rey Pachacuti se le atribuye, no solo la reforma del calendario ceremonial sino que plantó a las afueras de Cuzco varios pilares de piedra como indicadores solares de las estaciones. Algunos indicaban el inicio de los meses y otros los solsticios. El principal estaba en una colina, cercana al canal de regadío de la chacra personal del rey, donde unos de sus pilares indicaba el solsticio de verano y otro el inicio del mes lluvioso de diciembre (indicaban sombras). Estos observatorios determinaban el comienzo de labores agrícolas: barbecho, riego y siembra. Todos estos cuidados daban que los sacerdotes cultivaran maíz en las islas y santuarios del lago Titicaca a 3.800 m. de altitud, pero estos límites no eran de agricultura productiva. Dada la cantidad de climas que había, una época era buena para la siembra en una zona determinada y en otra no, por lo tanto había pilares por todo el país.
El Estado necesitaba maíz para fines militares, pero para los campesinos era importante, no solo como alimento sino entre los rituales estaba el de iniciación de un joven como campesino: se le cortaba el pelo y se le cambiaba de nombre y entre los regalos estaban maíz, llamas y tejidos. En una boda, las dos familias, intercambiaban semillas junto a husos, tejidos, ollas y adornos. Luego de la muerte, al difunto, se le espolvoreaba harina de maíz. El adivino de la aldea utilizaba granos de maíz para averiguar la calidad de la próxima cosecha. Cubrirse el cuerpo con harina de maíz y lavárselo en el río era un rito medicinal. Una mazorca arrojada contra un fantasma era suficiente para hacerlo desaparecer.
Hay dos sistemas de cultivo bien diferenciadas: uno tradicional y en tierras de temporal y de subsistencia y otro mas moderno, con clima cálido, de regadío, en tierras de terrazas, que quizás fuera conocido antes, pero que adquiere gran importancia cuando el Estado se encarga de el.
El cultivo del maíz era de una gran importancia ceremonial y estatal. Se hacía entre los meses de Agosto y Septiembre, dependiendo de la altitud y del clima, aunque en la costa se hacía en Diciembre. Se recomendaban ayunos, plegarias y penitencias, sacrificándose 100 llamas. Ritos similares acompañaban a la cosecha que se hacía entre Abril y Mayo, aunque a veces duraba hasta Junio. En las aldeas se traían las cosechas con grandes festejos y durante tres días velaban a mama Zara (un altar que había en cada casa), donde envolvían a las mejores mazorcas en las mejores mantas. Las mazorcas, tubérculos u otras plantas de tamaño no normal, no se las comían sino que las conservaban.
El Estado inca dependía tecnológicamente de los excedentes (después de alimentar al pueblo). Las patatas, con la aparición del chuñu, proporcionaban estos excedentes, pero el maíz se conserva bien y era mas apreciado por el ejército.
Esa enorme cantidad y variedad de cultivos se multiplicaba en todo el territorio del Tawantisuyu, con una extensión de campos de cultivo mayor que la actual. La población, que iba en aumento, exigía cada vez mayor cantidad de alimentos y proporcionaba la mano de obra necesaria para la construcción de obras hidráulicas, que permitían que los campos produjesen una mayor cantidad de alimentos. Mediante estas obras hidráulicas, no solo se abastecía de agua a los campos de las montañas y a las ciudades, sino que se llevaba agua a las zonas costeras donde hay uno de los desiertos más secos del planeta. Al estar las montañas sembradas en forma de terrazas, no solo se aprovechaba mejor el terreno sino que se conseguía que el agua los pudiera regar. Se construyeron infinidad de andenerías, muros de contención para la tierra o para el agua, etc.. Se utilizaron diversos sistemas de abono: excrementos de llama, restos de pescado o guano.
A las fuentes, ríos, lagos y mar se le trataba con mucho respeto, sobretodo a la confluencia de dos ríos o tinku. El objeto mas común para los sacrificio acuáticos eran las conchas marinas o mullu. La deidad que se encargaba de la lluvia era el trueno o Chuqui illa, tenía sus propias tierras, ingresos y sacerdotes. Toda clase de lluvias, granizos y relámpagos estaban bajo su control. Los niños nacidos mientras tronaban eran consagrados a su culto. Todo lago, riachuelo y fuente contaban con uno de sus servidores. La preocupación por el agua era grande. Se hacían plegarias en la Sitúa, fiesta de la purificación, entre los meses de Septiembre y Octubre, el Estado organizaba varias ceremonias vinculadas con el agua en la mencionada Sitúa. La enfermedad era expulsada arrojando objetos y ropas del enfermo al río.
Había una gran construcción de acequias, los canales arteriales, tan bien hechos que eran la admiración de los conquistadores (careciendo de nuestras herramientas para abrir y edificar). A veces desviaban todo el cauce de un río. Se construían gran cantidad de kilómetros para regar y traer agua al desierto. La mayoría de estas tierras eran alimentadas de ríos, pero otras era de lagunas y fuentes. Había acequias por los caminos, algunos eran canales de riego y otros desagües de las tierras de cultivo cuando se inundaban por las lluvias. En la costa el riego fue muchos siglos anterior a los incas.
La invención del riego y la agricultura en la sierra era muy anterior a los incas y los motivos de las primeras guerras.
El aumento de la producción del maíz dependía de la irrigación. En la costa el regadío era muy anterior a los incas, pero solo el Estado podía emprender obras de largos canales artificiales, ya que se hicieron a una escala que no podía permitirse ningún caudillo local. La administración de la red de irrigación involucraba dos operaciones: a) Los canales principales eran construidos como obras públicas del Estado y mantenidas por el. b) La distribución local del agua, la limpieza y conservación correspondían al pueblo. Se considera a los caminos, acequias, acueductos y cultivos en tierras de terrazas como una de los mayores logros de la civilización andina. Actualmente podemos ver sus vestigios mas alto y mas arriba que los actuales límites de cultivo.
El tamaño de las terrazas era de 15 a 60 m. de ancho y podían llegar a 1.500 m. de largo. Cerca de la cima se reducían a varios surcos. El área ganada para la agricultura fue enorme. La construcción en terrazas y el regadío por parte del Estado estuvieron asociados. Normalmente las terrazas servían para cultivar maíz.
El guano se conocía como abono mucho tiempo antes de la llegada de los incas, pero seguramente no lo llevaron a la sierra hasta entonces. Lo que si cambio con los incas fue la organización social, política y económica de los hechos agrícolas.
La agricultura incaica, tan avanzada en los aspectos de la ingeniería hidráulica y en la domesticación de las plantas, fue muy pobre en lo que se refiere a instrumentos de labranza. El principal utensilio utilizado era el palo cavador, que servía para desmoronar la tierra, airearla y hacer los agujeros para la siembra.
Tenencia de la tierra
Parte de las tierras cultivables le pertenecía al Inca o a la clase gobernante, otra parte le era al clero y otra parte le pertenecía a la aldea. La proporción era muy variable, dependiendo del producto del que se trate y de su importancia para el Estado. Los productos de las zonas bajas (algodón y maíz) eran de vital importancia para el Gobierno y por lo tanto este se quedaba con la mayor parte. En cambio los productos del altiplano (patata) eran consumidos por los propios campesinos. La comunidad sembraba las tierras que debían hacerlo las viudas, ancianos o personas ausentes. Lógicamente, de los productos alimenticios que se quedaban los gobernantes y el clero, sobraba bastante. Estos sobrantes eran guardados en silos, y estos estaban situados en las cimas de las montañas. De esta manera si se producía alguna gran inundación y los campos se quedaban baldíos durante algún tiempo, se abrían estos silos y el pueblo podría comer.
Los asentamientos debían tener acceso tanto a la puna como a las quebradas. Un asentamiento que controlaba varias charcras era una llacta o aldea, consistía en varios ayllu (grupos familiares). La tierra era poseída y cultivada ayllu por ayllu, por lo tanto se identificaba a la tierra por la subsistencia y los vínculos de parentesco, asimismo por los trabajos en común y particular que había que poner en labrarlas. La reasignación periódica de la tierra se daba en Julio-Agosto, después de la cosecha. El tamaño de la unidad doméstica (esposas mas hijos) implicaban un lote mayor. La superficie básica para alimentar a una pareja un año era algo mayor que una hectárea (tupu), cada hijo era un tupu adicional y cada hija medio tupu. Cuando un hijo se casaba, el lote del padre era reducido en la misma proporción.
El derecho a los bienes de capital, como era la tierra, era automático. Si la presión demográfica aumentaba, se buscaban nuevas quebradas para aumentar la tierra disponible.
Los trabajos pesados: agricultura o construcción eran realizados con un esfuerzo colectivo en forma de cuadrillas. Los hombres iban en fila barbechando o cosechando y las mujeres detrás plantando o recogiendo. Las tareas agrícolas eran acompañadas de canciones.
Una prestación rotativa (1 año) de los campesinos al Estado era la mita. Ella se encargaba de las tierras del estado. Cuando se conquistaba una zona, inmediatamente todas las tierras, llamas, ríos y sierras eran declaradas propiedad del Inca (el dominio era del Inca y solo el usufructo de la comunidad del pueblo). Las tierras del Estado eran mayores que las del culto e incluso que las de la comunidad. Tanto las tierras del Estado, como las del culto, eran labradas por la mita. Su administración se hacía por separado (Estado y culto) y el almacenamiento también. En las tierras de culto se producía maíz y otros productos para los sacrificios, así como alimentar a los sacerdotes y las acllas (mujeres escogidas), parece ser que las mujeres trabajaban los campos dedicados a ellas.
Rebaños
El área andina es la única región del continente americano donde se desarrolló un cierto tipo de ganadería. La llama y la alpaca constituían rebaños cuidados por niños, cuando no eran muy numerosos, pero cuando si lo hicieron lo cuidaban adultos, que a veces los conducían a lugares lejanos. En estos casos las tierras que tenían que cultivar los pastores, lo hacía la comunidad. Los pastores estaban obligados en sus desplazamientos, no solo a cuidar el ganado sino a hacer sogas, recolectar plumas y cazar animales dañinos o comestibles.
El principal animal domesticado era la llama. Antes de matar a alguna había que pedir permiso al rey o a su representante local. No solo servían al ejército como animales de carga, sino que eran una fuente inagotable de carne. También se les usaba por su fina lana y para sacrificios en las ceremonias. La llama es un animal de la alta puna y seguramente fue domesticado en la época Chavín, en los alrededores del lago Titicaca. Las especies domesticadas eran importantes en la economía, proporcionaban lana, cuero, proteínas, transportaban cargas y eran sacrificadas en ceremonias. Eran, junto al maíz, la riqueza del pueblo.
Dada la existencia de una extensa red de caminos y de la necesitad de transporte por parte del Estado, las llamas eran utilizadas como animales de una carga que se puede fraccionar, sino serían las espaldas de las personas. Cuando alguien no podía pagar un tributo, se le utilizaba para estos fines. Las llamas cargaban unos 50 Kg. y viajaban unos 15-20 Km/dia. No obstante en las realas se utilizaban animales de refresco para poder andar mas kilómetros. Se viajaba desde el alba hasta mediodía, por la tarde los animales comían de los pastos y bebían de un arroyo y por la noche rumiaban atados a una cuerda común. Siempre descansaban en lugares conocidos, donde sabían que había pasto y agua.
Los cueros se ablandan con grasa de llama, las correas también, los odres eran de cuero de llama, con los tendones se hacían hondas. Debido a las restricciones para la caza, tan solo se comía carne en el ejército o en las fiestas. Los pastores estaban obligados a entregar 100 sacos de charqui (carne congelada y deshidratada) de guanaco a los depósitos. El sebo se utilizaba como lubricante. El estiércol se usaba como combustible, ya que en las alturas hay escasez de árboles, y a veces como abono.
En la época inca la cacería estaba prohibida o muy limitada. Se hacía huir a miles de animales hacía un punto central. A las vicuñas se les dejaba en libertad, después de esquilarlas. Los animales hembras también eran soltados. Los ciervos y los guanacos machos eran sacrificados para hacer charqui con su carne.. Los cotos de caza de las tierras altas o sierras pertenecían al Estado y nadie podía cazar sin el permiso de los gobernantes alegando que los camélidos eran llamas del Sol.
De los rebaños comunales se ocupaban jóvenes de 9 a 18 años, que además ayudaban en los campos. Donde los rebaños eran muy grandes o los pastos estaban lejanos, se encargaba un pastor especialista con dedicación exclusiva.
La administración inca estableció rebaños del Estado en cada provincia. Los rebaños de la Iglesia pacían en sus propios pastizales. Los rebaños del Estado o de la Iglesia se los denominaban capac llama o rebaños de los poderosos, a los demás se los denominaba huaccha llama o rebaño de los pobres. El ejército contaba con muchas mas llamas que soldados y las llamas capturadas como botín eran repartidas entre los soldados. La mayoría de los tributos se hacía en servicios.
La lana de los rebaños estatales se acumulaba en depósitos y se distribuía a los campesinos que debían hilarla y tejerla para ellos y para el Estado. A los pastores se los denominaba de dos nombres diferentes: llama michi y llama camayoc. El primero se encargaba de los rebaños comunales y el segundo de los del Estado. Ser un pastor estatal se tenía como un cambio en la posición social y se convertía en yana o criado real. Los pastores estatales respondían de los animales a su cargo y funcionarios especiales se ocupaban de su contabilidad y supervisión. Si los registros indicaban un aumento en el hato (rebaño), los pastores eran recompensados mas allá de lo necesario para su subsistencia con gratificaciones de comida y tejidos. A los que no cuidaban bien los rebaños se les azotaban públicamente. En noviembre se hacía el recuento y se les daba, a los pastores, su premio.
Había muchos hatos eclesiásticos de diferentes divinidades. Se supone que había mas de un millón de llamas al servicio del Sol. Los rebaños del culto tenían sus pastores exclusivos.
Tejidos
Las dos fibras que sirvieron en los Andes centrales para el desarrollo del tejido fueron: el algodón en la costa y la lana (llama, alpaca y vicuña) en las sierras. En la ideología inca, el Estado necesitaba de gran cantidad de tejidos y en todos los hogares se cumplía con la obligación de tejer, obligación que recaía en las mujeres. Los textiles desempeñaban un papel primordial. Servía como ofrendas en los sacrificios, ajuar en la novia o para sellar un armisticio.
El algodón se cultivaba y se tejía mucho antes que los incas, antes incluso que el maíz.
Se cree que el principal estímulo para la domesticación de la llama la pusieron los tejedores costeños en su interés por la lana. La principal proveedora de lana era la alpaca, cuyo vellón es largo y rico. Ocasionalmente se esquilaba a los otros camélidos, pero su lana no tenía importancia en la producción total.
La lana de las llamas es áspera y se utiliza para hacer cuerdas. La del guanaco (llama salvaje) es corriente y se utilizaba en el culto. La lana mas fina provenía de la vicuña, pero al ser un animal escaso se le usaba para los reyes. Otro privilegio real era el uso del pelo de las vizcachas para mantas y el vello del murciélago.
Había dos clases de telares. Uno para telas domésticas que se conocía como ahuasca, era bastante tosca. La segunda es un telar mas grande y vertical, utilizado por profesionales y en ella se confeccionaba el cumbi, tela bastante mas fina.. Las mantas y tejidos cumbi eran asombrosamente suaves, teñidas de alegres colores o adornadas con plumas, cuentas de conchas y hebras de plata y oro. La trama era uniforme y tupida. Parece que habías varias clases de cumbi, , una de mayor circulación para los curacas (gobernantes locales) y los notables y otra tan especial que era de uso real. Se confeccionaba otro tipo de cumbi para los sacrificios, mas pequeño, de mas colores.
Las fibras de algodón (además de los tejidos) se usaban para velas y colchones. La fibra de cabuya (pita) para sogas, que a veces se trenzaba con lana de llamas. El hilo se teñía antes de tejerlo. La mayoría de los colores lo sacaban de hierbas y flores.
Los hombres usaban un taparrabos o huara a partir de la pubertad, una camisa sin mangas o unlu que llegaba hasta la rodilla, una capa o yacolla, a la altura del cinturón una bolsa o chuspa. En la costa los vestidos eran semejantes pero de algodón. Las mujeres vestían una pieza rectangular debajo de los brazos que llegaba a los pies, arrollada a la cintura con un cinturón de cuentas o fibra y otra también rectangular que cubría los brazos y hombros a manera de capa (Lliclla), sujeta al cuello por un alfiler de plata. La capa se la quitaban para la casa.
Tanto las niñas como los niños aprendían a tejer e hilar, pero la actividad era femenina y doméstica en lo que se refiere a tela ordinaria. Las mujeres vestían a su familia, pero los exentos de servicios rotativos (ancianos, lisiados y niños) ayudaban hilando y tejiendo cuerdas, costales, etc.. El Estado daba lana a las familias para que tejiera para el gobierno. Los tejidos se enviaban a los depósitos del Estado. Según la concepción incaica el individuo tenía dos obligaciones económicas para con el Estado y cada una de ellas conllevaba un derecho:
Obligaciones: a) Trabajar las tierras del Estado y culto. b) Confeccionar los tejidos para el Estado y culto.
Derechos: a) Seguir sembrando y cosechando sus propios cultivos en tierras del ayllu y b) lana y algodón de los depósitos comunales o en su caso del Estado para confeccionar sus propios vestidos.
Parece ser que 9 meses del año se empleaban para trabajar para el Sol, los santuarios o el rey. Los otros tres meses se usaban: para barbechar o sembrar, otro para cosechar y un tercero en verano para tejer e hilar para si.
Los artesanos provenían de dos sitios diferentes: a) los cumbi camayoc eran expertos con dedicación exclusiva y atendían a las necesidades del Estado y b) las acllas tejían recluidas en casas especiales.
En la costa los tejedores de algodón habían alcanzado técnicas muy refinadas. Se tejían grandes cantidades de tejidos de algodón de buena calidad para el Estado.
Prestación rotativa campesina
y
las rentas del Estado
Hay una ley de hermandad “no escrita”, en la que todos los miembros del ayllu se ayudaban a barbechar, sembrar y recoger la cosecha. Los recién casados tenían derecho a que se les construyera una casa. Si la tarea era de mayor envergadura e implicaba a varios ayllus, estos de turnaban. A estos intercambios de energía con el resto de la comunidad se le llama mita y se refiere a los servicios prestados obligatoriamente en beneficio de los mineros, agricultores, Iglesia y Estado.
Se elaboró una fórmula minuciosa de reciprocidad en las labores agrícolas. Las tareas eran asignadas a las unidades domésticas y no a los individuos, por lo tanto quien tuviese muchos hijos o parientes en la misma situación terminaría antes. Además de los intercambios en la construcción de casas y agricultura había que hacerse responsable de: viudas, ancianos, huérfanos y enfermos que recibían su tierra pero no podían cultivarla. A los ancianos y lisiados se les daba el deber de la distribución de agua de regadío. A los adultos jóvenes el cuidado de los campos y matar o ahuyentar a los animales (se les ponía una piel de zorro).
La idea dominante era la del turno de trabajo y nunca se pagaban impuestos en especie. La unidad doméstica es la que contribuye con su energía de trabajo y lo que intercambia o dona es una unidad de tiempo (jornada). Las tierras de los curacas eran trabajadas por el ayllu, pero después de las del culto, las propias y las viudas, aunque antes que las del Estado. También se les daba personal a su cargo. Tres veces al mes los curacas daban de comer y beber a todo el mundo en la plaza del pueblo. Un joven, mientras esté soltero, no paga impuestos porque lo hace la unidad familiar. Una vez que se casa, el mismo forma una unidad familiar propia y empieza a pagar sus tributos. El individuo debía prestar servicios a lo largo de su vida: primero en tareas doméstica fáciles, luego cuidando de los rebaños y cazando pájaros, luego acarreando cargas para el ejército y el Estado. Después de casado y con la condición de adulto a la producción de ingresos estatales y servicio militar. En la edad avanzada se hacía tareas auxiliares que requerían menos esfuerzo y mas criterio: cuidando y supervisión de almacenes, mantenimiento de registros, etc. Los enfermos crónicos e incapacitados se les asignaba lo mismo que a los ancianos. Las mujeres cumplían como parte de su obligación como parte de la cuadrilla del marido. Al envejecer sus tareas eran domésticas y aldeanas.
Si el gobierno le pedía a una provincia un número determinado de soldados, ese número se dividía entre los ayllus y era la comunidad la que elegía a estos soldados. El ejército en campaña, donde descansaba se le daba lo necesario para su aprovisionamiento. El pillaje en las aldeas donde pasaba era severamente castigado con azotes e incluso la muerte
Las prestaciones al campo, servicio militar y tejido eran permanentes a la comunidad campesina. Otras obligaciones eran ocasionales y afectaban a sectores menores de la población, y estas eran: Construcción de carreteras, templos, fortalezas, puentes colgantes, canales de riego, túneles perforados para el agua del riego, etc.
Para la construcción de puentes y caminos iban ingenieros y capataces desde Cuzco, pero la mano de obra era de los lugareños que se turnaban ayllu por ayllu. Para el mantenimiento, los curacas, tenían de continuo guardas que tienen cerca sus casas y a mano mimbres y cuerdas para su manutención. Donde no había puentes, su tarea estaba en tirar de cuerdas de las cestas donde iban personas y cargas.
La reparación de los puentes y su conservación era de la comunidad, también había que atender a los chasquis (corredores que llevaban mensajes) y a los tambos (almacenes). Un sistema rotativo se aplicaba al trabajo en las chozas donde los chasquis se alojaban. En la tarea de chasqui se requería estar atento, correr velozmente y transmitirle mensaje con sumo cuidado. El trabajo de chasqui se realizaba rotativamente entre los habitantes de una zona, seguramente sería relevados en sus funciones cada 15 días o un mes y se alimentaban de los almacenes estatales. Los que servían en los tambos eran los viejos e incapacitados.
Hay dos grupos de personal en el sistema administrativo inca: a) los parientes del rey y aquellos que fueron asimilados a su función y privilegio y b) los curacas o señores étnicos tradicionales, mantenidos en sus posiciones de responsabilidad con la intención de utilizarlos como gobierno indirecto. Los primeros trataban a varios curacas a los que supervisaban.
Los registros, anudados en quipus, eran llevados a Cuzco junto con bienes de los depósitos regionales. En todas las capitales de provincia había un tucuy rico (el que todo lo ve), un gobernador entre cuyos deberes estaba que las tierras estatales fueran cultivadas, las cosechas almacenadas, etc.. Visitaba las zonas de inspección cada tres años, gozaban de bastante poder.
El reparto del excedente
o
el Estado redistributivo
Había dos clases de depósitos: a) En cada centro administrativo provincial había instalaciones para el almacenamiento de los productos de las actividades estatales. Eran hileras de edificios de piedra con techos de paja, cercanos a los templos o a los edificios administrativos o militares y en cerros donde dominaban a la ciudad. b) Depósitos comunales o de aldeas para caso de necesidad.
Estos productos eran enviados a Cuzco, donde había unos grandes depósitos. También se depositaban armas, alimentos y ropa en los tambos edificados a lo largo de los caminos reales. Quienes viajaban por asuntos del Estado, los peregrinos, el ejército y el rey se detenían allí para comer y pernoctar. Cuando alguien llevaba una carga de leña, comida, etc. a un tambo, el quipu camayoc residente deshacía el nudo correspondiente y lo volvía a hacer en otro lugar.
Redistribución y comercio
Los productos de la comunidad se acumulaban en depósitos o silos en las aldeas o ciudades, donde estos productos eran contabilizados por oficiales especializados, quienes comunicaban a los administradores del Cuzco las cantidades en existencia de cada uno de los productos mediante el uso de quipus. De este modo la administración central sabía en cada momento cuales eran las existencias de tal o cual producto y, por consiguiente, donde faltaban o sobraban algunos de estos productos. Estos eran empleados por el Estado de acuerdo con sus diferentes intereses o en atender las necesidades de ciertas regiones deficitarias por catástrofes o malas cosechas o en el sostenimiento de las constantes expediciones militares o para corromper al enemigo forzándole a unirse al Imperio.
Intercambio y trueque
Desde tiempos pre-incaicos ha habido una buena comunicación entre la zona costera, la montaña y la puna, pero es en época incaica donde el intercambio de mercancías se hizo muy notorio. También entre diversas zonas de la costa, este se hacía en balsas. Estas balsas tenían una capacidad de 15 Tm. y estaban hechas de troncos atados con cuerdas de cabuya, tenían una cabina que protegía a la carga y a la tripulación del oleaje y estaban equipadas con velas de algodón.
A nivel local siempre hubo trueque desde tiempos pre-incaicos. Todo el mundo conocía las equivalencias entre la mayor parte de los artículos y estaban muy diestros en saber cuanto de que cosa era justo dar por tanto de otra. Aunque cada individuo se podía aventajar basándose en la calidad o en la necesidad.
Según crónicas de los conquistadores, una india llega a comprar algo con maíz, se sienta muy despacio junto a la vendedora y hace un montoncito del maíz que piensa dar, la que vende pone los ojos en el maíz y si le parece poco se queda mirándolo sin decir nada, la que compra va añadiendo pequeñas cantidades hasta que la vendedora le parece bien y coge el maíz.
Recuas de llamas cargadas con lana, charqui y chuñu eran arreadas hasta el Pacífico y desde los valles costeros se enviaban maíz, coca, ají, pescado, guano, algodón y tejidos de esta fibra. Desde las sierras se comerciaba con plumas de pájaros exóticos. Había zonas con escasez de sal o con escasez de llamas y tenían que intercambiar sus productos por estos. A veces ese trueque entre zonas climáticas era con gente emparentada. Los mercados se llamaban ccatu y era en sitios preestablecidos. El Estado podía utilizar estas aglomeraciones para sus propios fines: rituales, periódicos, difusión de rumores, notificaciones públicas, castigos ejemplares, sondeos de opinión, etc.
De las prestaciones rotativas
a la servidumbre
Los campesinos en los ayllus eran autosuficientes, porque aprenden desde chicos a hacerlo todo: casas, vestidos, calzados, tocados, etc.. Los jóvenes tomaban parte en todas las actividades cuando podían y los homosexuales vestían ropa femenina y así trataban y daban oficio como a tales. Los chalua camayoc (pescadores) no tenían charcra que cultivar y se mantenían con el pescado.
Desde tiempos pre-incaicos existían especialistas, pero fueron los incas lo que promulgaron una ley en la que en las capitales de provincia tenían que estar representados todos ellos: carpinteros, plateros, zapateros, salineros, albañiles, canteros, etc.. Se les organizó para ponerlos al servicio del Estado. Había capataces o responsables agrícolas. El grupo estatal mas formalmente organizado era el de los tejedores.
En Cuzco habían instalados talleres donde trabajaban artesanos altamente cualificados, para proveer a la corte y a los tambos. Algunos de estos artesanos eran llevados desde la costa. La corte real podía contar con: músicos, bufones, cantantes, barberos, porteros, barrenderos, aguadores, cocineros (no obstante para el Inca guisaban sus mujeres y concubinas), guardas para vestidos y joyas, jardineros, etc..
Las pertenencias particulares y de la unidad doméstica de un rey lo acompañaban después de su muerte. Las tierras del monarca muerto alimentaban a las viudas, criados y toda su parentela.
Los mitimaes (personas trasladadas para vivir de un lugar a otro del imperio) tienen varias categorías: a) Gente enviada a una zona recientemente conquistada para enseñarles, a la población local, los usos de los conquistadores cuzqueños. Eran verdaderos colonos que venían con sus familias desde regiones climáticamente similares, se les otorgaban charcras y casas. b) Los establecidos como guarniciones frente a la selva. c) Para llenar un vacío en la población debido a la destrucción durante la guerra o a una zona poco poblada para ampliar sus zonas de regadío. d) Ex rebeldes, poblaciones conquistadas y otros sectores traídos a la capital.
Religión
En el área andina convivían magia y religión, al tiempo que un culto local y otro imperial, y una religión oficial y oficiantes locales.
Según la mitología incaica habían existido cuatro periodos de mil años. Al final del primero o de los hombres del dios Viracocha se produjeron pestilencias y guerras que acabaron con la humanidad y los objetos se revelaron contra sus dueños. Al final del segundo o del Sol, este fatigado de su constante caminar, rehusó su luz a los hombres, los cuales hicieron grandes sacrificios, pero acabaron siendo consumidos por el fuego celeste. La tercera edad o de los guerreros también terminó con un cataclismo cósmico, convirtiéndose los hombres en afeminados y entregándose al sueño. La dinastía tradicional de los Incas regeneraría a la Humanidad y al final se iniciaría el quinto Sol.
Entre estas edades o soles funcionaron periodos de caos y destrucciones que las divinidades realizaron: terremotos, diluvios o inundaciones y fuego extendidas a todos los Andes centrales.
La divinidad más importante era Inti o el Sol. La mayor parte de los santuarios eran “templos del sol” y las muchachas escogidas eran “vírgenes del sol” y las tierras o ganados de los templos eran “tierras o ganados del sol”. La segunda divinidad era Illapa o dios del rayo y a la cual se invocaba para pedirle agua para fructificar los campos.
La divinidad más importante de la costa central era Pachacamac. De este dios se tienen muchos mitos, según uno de ellos Pachacamac creó una pareja humana, pero no le dio de comer. El hombre murió y la mujer fue fecundada por el Sol, dando a luz un niño, Pachacamac , colérico, lo descuartizó, sembró sus dientes de los que brotó el maíz, los huesos la yuca, el cuerpo los pepinos, etc..
Arquitectura
El núcleo de la nación inca era Cuzco, cuyos orígenes legendarios se remontan a la emigración de Manco Capac y Mama Ocllo y los ayllu que descendieron de ellos. Esta situado en un valle cerrado por tres de sus lados por colinas de casi 3.500 metros sobre el nivel del mar. En el centro de la ciudad estaban los ayllu reales y en los arrabales se iban situando los miembros más pobres de la comunidad.
El trazado de la ciudad era obra de los arquitectos profesionales que trabajaban a las órdenes de Pachacuti y sus sucesores, y tenían un carácter geométrico que correspondía al sentido matemático y numérico, ordenado y perfecto, que distingue a la civilización inca de todas las restantes de la América precolombina. Las calles eran rectas y largas, aunque estrechas en general y toda su ordenación se había hecho a partir de dos plazas principales. En ellas había dos aceras estrechas y por su centro corría el agua, que aseguraba la limpieza de la ciudad. Las casas que bordeaban las calles principales eran de piedra y tenían hasta dos pisos de elevación. En torno a la plaza principal estaban los palacios y edificios públicos. Los muros de palacio y de los edificios principales se caracterizaban por la perfección de las piedras que las ajustaban tan bien que ha podido resistir las tremendas vibraciones de los frecuentes terremotos.
Caminos y comunicaciones
Todo el sistema de conquista del imperio incaico, así como el complicado sistema económico y administrativo, estaba basado en la existencia de una amplia red de comunicaciones entre todas las partes del Tawantisuyu. Lo mismo que los romanos, los incas se preocuparon de que esta red abarcase el mayor número de lugares y de que las noticias y los transportes viajasen sin dificultad y de que no hubiese impedimentos para el paso de sus ejércitos.
Al no tener que dar paso a vehículos pesados o carruajes, se construyeron sin cimientos o con muy pocos Por esta misma razón, en algunos lugares eran verdaderas escalinatas. En función de las dificultades del terreno tenían diferentes anchuras. En las zonas costeras podían medir unos 7 a 8 metros de ancho y en las zonas montañosas eran de unos 4 metros y a veces su anchura era un simple sendero que serpenteaba a lo largo de los acantilados. De norte a sur había dos importantes caminos que recorrían casi la totalidad del territorio. El camino del interior empezaba en la frontera norte del imperio y pasaba por Quito, Cajamarca y otras ciudades hasta llegar a Cuzco, de ahí pasa al lago Titicaca y lo bordeaba, entraba en Bolivia y atravesaba a los Andes argentinos y de ahí cruzaba Chile y desembocaba en el mar. El camino de la costa empezaba en Ecuador y bordeaba toda la costa hasta unirse, en Chile, con el anterior.
Había multitud de caminos que unían ambos trazados principales y otros que unían a estos últimos entre sí. Todos estos caminos estaban marcados por mojones. Las mayores dificultades se presentaban para cruzar los cursos fluviales. La solución dada eran los puentes, la mayoría de ellos eran colgantes sobre la base del uso de cinco gruesos cables de fibras vegetales empotrados en ambas orillas mediante gruesas vigas y obras de mampostería, que servían de puntos de apoyo. Tres cables servían de sostén al suelo del puente hecho de troncos de árboles y los otros dos servían de pasamanos. En muchos de estos lugares había dos puentes, uno para el paso del Inca y otro para el paso del ejercito, chasquis, administradores o de las realas de llamas.
Los caminos estaban bajo la vigilancia de inspectores que cuidaban de su conservación y hacían que los vecinos de los pueblos se encargasen de su reparación en un determinado trecho.
La transmisión de las noticias alcanzó en esta época una perfección no igualada por ningún otro pueblo de la América precolombina. A distancias que variaban de dos a tres kilómetros existían dos casas o refugios en las que se hallaban siempre preparados, noche y día, dos chasquis. Uno de ellos vigilaba el camino, mientras el otro descansaba. Cuando se divisaba un chasqui que llegaba, uno de ellos se preparaba para recoger el pequeño paquete o la noticia. Durante un trecho corría al lado del chasqui que llegaba e iba aprendiéndose el mensaje o la dirección del destinatario del paquete. El chasqui llevaba en secreto el mensaje aprendido hasta llegar a la próxima parada. De esta manera las noticias corrían a una velocidad de unos diez kilómetros por hora.
Además, en las zonas costeras, hay que añadir el empleo de balsas de pieles hinchadas, de totora y de madera para el transporte de mercancías.
El sistema decimal
A diferencia de las culturas de América Central, donde el sistema matemático utilizado era el vigesimal (20), los incas se basaron siempre en el sistema decimal (10) para su organización de la población en unidades de valor creciente: 10, 100, 1.000, 10.000 o en sus mitades: 50 ,500, 5.000. Todo lo que era más de 10.000 era incontable.
Los quipus
El quipu era un conjunto de cuerdas o cordones unidos todos ellos en un punto o atados sucesivamente a otro cordón, sobre los cuales se pueden observar pequeños nudos de un solo color o de varios, situados a diversas distancias de la atadura. Tales nudos se podían interpretar para recordar historias, leyendas, poemas, etc. Pero la gran mayoría de ellos eran de carácter numérico. El sistema empleado era el decimal y utilizando el cero con la ausencia de nudos. Los nudos más cercanos a la atadura representaban los millares, el grupo siguiente las centenas y a continuación las decenas y unidades.
El control de los hombres de guerra, o de la población entera clasificada por sexo y edad, las cuentas de productos concentrados en los silos o de los ganados, tierras, etc. Debieron ser hechos y representados por este sistema. La confección y la lectura de estos quipus estaba encomendada a los quipus mayores, los cuales no solamente conocían las reglas de carácter matemático, sino también el complejo sistema simbólico de los colores, cuerdas y nudos y familiarizarse con registros pasados. El periodo de aprendizaje de estos quipu camayoc (quipus mayores) era largo y laborioso
Música
Antes del desembarco de los conquistadores españoles en las costas del imperio de los incas, los indígenas ignoraban la existencia de instrumentos de cuerda y solo conocían algunos tipos de flautas sin embocadura de pico (boquilla) como: la kena, kenacho y las flautas de pan (siku, antara y rondador), instrumentos que tocaban acompañados por percusión.
La kena es la mas antigua de las flautas indias. Está construida de caña y antes de la conquista se fabricaba también con plumas de cóndor, tierra cocida y con tibias humanas.
El kenacho posee las mismas características que la kena, pero es mucho mas grande y su sonido es muy grave.
El siku es una flauta de pan construida a base de caña. Normalmente sus interpretes tocan siempre un par de siku (cada uno con la mitad de las notas).
La antara, es otra flauta de pan mas pequeña que el siku pero con una sonoridad mas aguda.
El rondador también es una flauta de pan hecha con cañas, aunque tiene mas tubos que el siku, no están divididos en dos flautas, sino que se agrupan en una sola fila.
DICCIONARIO INCA
ACLLA: Mujeres que estaban en recogimiento escogidas para el servicio de su Dios el Sol.
AHUASCA: Tela doméstica
AJI: Pimiento
ANTAI QUILLA CAMAYOC: Mineros del cobre
APU: Señor grande o juez superior
AURA CAMAYOC: Guerrero
AYLLU: Linaje, parentesco, casta
CABUYA: Pita
CAMAYOC: Oficial o mayordomo. Maestro muy entendido o principal
CAPAC: Poderoso
CAPAC LLAMA: Rebaño de los poderosos
CCATU: Mercado
CIRI CAMAYOC: Sastre
CITUA: Fiesta de la purificación
COCA CAMAYOC: Maestro de coca
COLLA: Zona cercana a Cuzco
COLLCA: Deposito, granero
COLQUE CAMAYOC: Mineros de plata
CORI CAMAYOC: Mineros
CUMBI: Ropa fina
CUMBI CAMAYOC: Expertos tejedores
CURACA: Señor del pueblo
CHACRA: Tierras o huertas
CHACARA CAMAYOC: Maestro agricultor
CHALLUA CAMAYOC: Pescador
CHARQUI: Carne o tejido animal, alternativamente helada y asolada; hecha conserva
CHASQUI: Persona que corría transmitiendo o llevando un mensaje
CHICHA: Bebida fermentada, mayormente de maíz
CHUÑU: Patatas y otros tejidos vegetales, helados y asolados alternativamente, hechos conserva.
CHUSPA: Bolsa
CHUSQUI ILLA: Trueno
HATUN RUNA: Labrador. Varón adulto, casado, enumerado por el censo incaico
HUACA: Lugar u objeto sagrado
HUACCHA: Pobre y huérfano
HUACCHA LLAMA: Rebaño de los pobres
HUAIRA: Fundidor portátil
HUARA: Taparrabos
HUARANCA: Unidad censal compuesta por 1.000 unidades domésticas
HUNU: Señor máximo, señor de 10.000 unidades domésticas
INTIUSI: Templo del sol
LLACTA: Pueblo o aldea
LLACXA CAMAYOC: Canteros de piedras marinas
LLAMA CAMAYOC: Pastor del estado
LLAMA MICHI: Pastor comunal
LLICLLA: Capa femenina
MALLKU: Señor de vasallos
MALQUI: Bosque
MALQUI CAMAYOC: Maestro maderero
MANAY, MAÑAY: Lo que se debe pedir
MICHCA: Maíz temprano
MITA: Tiempo, vez, turno
MITIMA: Advenedizo que tiene origen en otro pueblo
MITTAYOC: El que trabaja por su vez
MONTAÑA: Vertiente oriental de los Andes
MULLU: Conchas marinas
PACHACA: Unidad censal compuesta por 100 unidades domésticas
PARAMO: Zona alta, húmeda y sin mucha vegetación
PUNA: Regiones altas y frías y frecuentemente muy pobladas con producción de patatas y llamas
QUECHUA: Valle o quebrada con cultivos de maíz. Idioma principal de los Andes.
QUINUA: Grano de altura rico en proteínas
QUIPU: Cuerdas con nudos, de colores para la información
QUIPU CAMAYOC: Funcionario del censo y contador
RUNA: Varón, hombre
SAPSI: Labor común de todos, obra de comunidad
SAYA: Mitad de arriba, abajo, derecha o izquierda
SUYU: La tarea en el trabajo
TAMBO: Instalación estatal, con cuarteles y depósitos instalados a lo largo del camino real
TINK: Confluencia de dos rios
TUCUY RICU: Gobernador
TUPU: Medida de cualquier cosa
UCHU (aji) CAMAYOC: Maestro de pimientos, berenguenas, etc (maestro hortelano)
UNGU: Camisón sin mangas
XAMPXI CAMAYOC: Hortelanos y supervisores
YACOLLA: Capa masculina
YANA: Criado, mozo de servicio
YANAPAC: Sacristán
ZARA: Maíz
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