

|
Universidade Federal de Pernambuco Depto. de Letras, Programa de Espanhol Disciplina: História da Língua Espanhola |
Centro de Artes e Comunicação Professor: Dr. João Sedycias Código da Disciplina: ______ |
Observação importante: Ao visitarem esta página de novo, não se esqueçam de acionar o dispositivo de "reload, recarregar" (no Netscape Navigator) ou "refresh, atualizar" (no Microsoft Internet Explorer) dos seus browsers para que a informação no cache dos mesmos seja atualizada e vocês possam visualizar os novos dados colocados na página. Caso contrário, verão apenas informação antiga e desatualizada.
![]() |
¡OJO! – Esta página está actualizada hasta el: 01 de septiembre de 2003. |
Procedencia: Sanskrit Group of Argentina
Las Lenguas Indoeuropeas
Introducción
Muchos aspectos de la lingüística, principalmente de la lingüística histórica, como la conocemos hoy, nacieron del estudio de la superfamilia de las lenguas indoeuropeas (cerca de la mitad de la población mundial tiene por lengua materna una lengua indoeuropea). En los últimos dos siglos, los lingüistas han logrado reconstruir una buena parte del vocabulario y de la sintaxis del protolenguaje indoeuropeo.
Las primeras investigaciones ubicaban su origen en Europa, desplegando rutas migratorias por las cuales las lenguas hijas habían evolucionado hasta agruparse en dos ramas bien definidas: una oriental y otra occidental.
Recientes trabajos indican que el proto-lenguaje se originó hace más de 6000 años en la parte oriental de Anatolia, y que algunas de las lenguas hijas fueron diferenciándose a través de las migraciones que las llevaron primeramente hacia el Este y luego hacia el Oeste. Los lingüistas buscan correspondencias gramaticales, sintánticas, léxicas y de pronunciación entre los idiomas conocidos, a fin de reconstruir sus predecesores inmediatos, y por último, la lengua originaria. Las lenguas vivas admiten la comparación directa entre sí; las muertas que han sobrevivido en forma escrita generalmente pueden ser vocalizadas por inferencia, a partir de datos lingüísticos internos. Pero las lenguas muertas que nunca fueron escritas sólo pueden reconstruirse por comparaciones entre sus descendientes y proyectándose hacia el pasado con la atención puesta en las leyes que rigen los cambios fonológicos (esto es de suma importancia ya que los sonidos son más estables en el tiempo que los significados).
He aquí las distintas migraciones. Hacia el Este hay tres ramas: una va hacia Asia Central, otra hacia India y la última hacia Irán. Hacia el Oeste hay dos ramas principales: una que va directamente desde Anatolia (actual Turquía) hacia Grecia, y la otra que da la vuelta al Mar Caspio. Esta última rama ha originado la mayoría de los idiomas occidentales.
Los primeros estudios trataron sobre las lenguas que les eran más familiares a los lingüistas europeos: las pertenecientes a las familias Itálica, Céltica, Germánica, Báltica y Eslava (desde el siglo XVI los viajeros europeos habían detectado la afinidad entre estas lenguas y las "arias" de la lejana India.
William Jones propuso en 1786 que todas ellas podrían llegar a compartir un antepasado común. A esto se le llamó "Hipótesis Indoeuropea". Para reconstruir el lenguaje indoeuropeo, los primeros lingüistas se basaron en la ley enunciada en 1822 por Jacob Grim llamada la Lautverschiebung (o del cambio de sonido). Esta ley postulaba que los grupos consonánticos van substituyéndose unos a otros a lo largo del tiempo en forma regular y predecible.
Las reglas de esta ley se utilizaron para reconstruir un vocabulario indoeuropeo que reflejara como vivían quienes lo hablaban. Las palabras de ese vocabulario describían paisajes y climas que los lingüistas situaron en Europa, en la región comprendida entre los Alpes y los mares Báltico y del Norte. En la actualidad, los datos más recientes ubican el probable origen de la lengua indoeuropea en la parte occidental de Asia. Las investigaciones arqueológicas y lingüísticas realizadas hasta ahora incluyen cerca de una docena de lenguas antiguas que van desde la actual Turquía hasta países alejados como Tokaria (en el Turquestán).
El paisaje descripto por el protolenguaje en su concepción actual debió de hallarse en algún lugar de la zona delimitada por el arco que se extiende desde la ribera meridional del mar Negro, que luego baja a la península de los Balcanes y cruza hacia el Este la antigua Anatolia (actual Turquía) hasta llegar por el norte a la región del Cáucaso. Allí, la revolución agrícola proporcionó el excedente de alimentos que impulsó a los indoeuropeos a fundar pueblos y ciudades-estado, desde las cuales iniciarion sus migraciones por el continente euroasiático hace unos 6000 años. Algunas de aquellas corrientes migratorias invadieron Anatolia desde el Este (año 2000 a. de J.C.) y fundaron el reino hitita, que hacia el 1400 a. de J.C. había dominado toda la región.
Su idioma oficial fue una de las primeras lenguas indoeuropeas escritas. A comienzos del siglo XX, Bedrich Hrozný, lingüista de la Universidad de Viena y luego de la Universad Carolina de Praga, decifró las inscripciones cuneiformes hititas de unas tablillas halladas en la bibilioteca de la ciudad capital (Hattusas), 200 km al Este de la actual Ankara. Allí se encontraron también tablillas con escrituras cuneiformes en 2 lenguas afines, la luwiana y la palaica. Se investigó la evolución de la lengua luwiana en inscripciones jeroglíficas posteriores (1200 a. de J.C.), cuando el imperio hitita ya había desaparecido. A esta familia de lenguas anatolias que iba emergiendo, se le agregó el idioma lidio (próximo al hitita) y el licio (afín al luwiano), ambos conocidos a partir de inscripciones que se remontan hacia fines del año 1000 a. de J.C.
La aparición del hitita y de otras lenguas anatolias (en el transcurso del 3000 a. de J.C. al 2000 a. de J.C.) pone un límite absoluto a la fragmentación del lenguaje indoeuropeo. Debido a que el proto-lenguaje anatolio ya estaba entonces dividido en lenguas hijas, se calcula que se había desprendido del indoeuropeo paterno alrededor del 4000 a. de J.C. Esta interferencia se comprueba por lo que se sabe de la porción de la comunidad indoeuropea que quedó después de la ruptura con la familia anatolia. De aquella comunidad provinieron las lenguas que persistirían en la época historica de los testimonios escritos.La primera rama que se separó fue la de la comunidad lingüística greco-armenio-indo-irania. Ésta debió empezar a separarse en el 4000 a. de J.C., ya que a mediados del tercer milenio a. de J.C. estaba ya dividiéndose en 2 grupos: el indo-iranio y el greco-armenio. Algunas tablillas del archivo de Hattusas dan testimonio que a mediados del segundo milenio a. de J.C., el grupo indo-iranio había originado un idioma que se hablaba en el reino Mitanni (ubicado en la frontera sudeste de Anatolia), que era ya distinto del antiguo indo (sánscrito) y del antiguo iranio. Textos creto-micénicos contemporáneos del reino Mitanni, decifrados a comienzos de la década de 1950 por los especialistas Británicos Michael G. F. Ventris y John Chadwick, resultaron estar escritos en un dialecto griego hasta entonces desconocido. Todos estos lenguajes procedían, cada uno por distinta vía, del armenio. La tocaria fue otra familia de lenguas que se distinguió muy pronto del lenguaje indoeuropeo.
Antecedentes
El tocario es uno de los idiomas indoeuropeos recientemente descubierto (a principios del siglo XX) en textos procedentes del Turquestán chino. Tales textos fueron fáciles de decifrar, ya que estaban escritos en una variante de la escritura Braahmii (uno de los tres alfabetos del Sánscrito, el que usamos ahora es el alfabeto Devanaagarii), y además, porque todos ellos eran traducciones de conocidas escrituras Buddhistas.
Hace poco tiempo, el estudioso británico W. N. Henning sugirió que los tocarios no eran sino los gutianos, los cuales son mencionados (en Akkadio, idioma Semita) en algunas incripciones cuneiformes de Babilonia. Se calcula que estas inscripciones son de fines del tercer milenio a. de J.C., cuando el rey Sargón estaba levantando el primer gran imperio mesopotámico. Si las opiniones de Henning son acertadas, los tocarios serían los primeros indoeuropeos que aparecen en los documentos históricos del Cercano Oriente. Afinidades léxicas entre la lengua tocaria y la ítalo-celta prueban que los habitantes de las 2 familias lingüísticas compartían la patria del indoeuropeo antes de que los tocarios emprendiesen su emigración hacia el Este.
Hoy día se pueden trazar las diversas sendas que siguieron las migraciones humanas y la transformación lingüística hasta dar con el protolenguaje indoeuropeo en su propia patria, todo ello siendo el fruto de la revisión de los cánones fonológicos.
Al revisar el sistema consonántico del protolenguaje europeo, también se han puesto en tela de juicio las vías de transformación que desembocan en las lenguas indoeuropeas históricas. Según recientes investigaciones, la reconstrucción de las consonantes del protolenguaje evidencia su mayor afinidad con las lenguas Germánica, Armenia e hitita que con las del Sánscrito. Esto invierte la concepción clásica según la cual, el sistema sonoro de los primeros (germánico, armenio e hitita) habría sufrido una alteración continua, mientras que el sistema sonoro original se había conservado fielmente en el Sánscrito.
Historia
Es posible aprender más cosas sobre los primitivos indoeuropeos a partir de otros aspectos de su reconstruido vocabulario. Algunos de sus vocablos, por ejemplo, describen una técnica agrícola cuya existencia se remonta al 5000 a. de J.C.. Los vocablos indoeuropeos con que se designan la "cebada", el "trigo", el "lino", las "manzanas", las "cerezas" y sus árboles, las "moras" y sus arbustos, las "uvas" y sus cepas, así como también los instrumentos o aperos con que se cultivan y cosechan tales frutos, describen un modo de vida desconocido en Europa septentrional hasta el tercero o segundo milenio a. de J.C., según lodos datos arqueológicos.
El paisaje que describe el reconstruido protolenguaje indoeuropeo es montañoso, y así lo evidencian numerosos términos utilizados para designar altas cubres, lagos situados entre montes y ríos torrentosos que descienden de manantiales de montaña. Este cuadro no podría darse ni en las llanuras centroeuropeas ni en las estepas que se extienden al norte del mar Negro, unas zonas que también han sido propuestas como país natal del indoeuropeo. Esa descripción se adapta muy bien, en cambio, al paisaje de Anatolia oriental y al de la Transcaucasia, en cuyos horizontes se halla la cordillera del Cáucaso.
Otra clave importante para la identificación del país en que se originó el indoeuropeo la proporciona la terminología dedicada al transporte sobre ruedas: hay palabras para rueda, eje, yugo, arreos, caballo y potro. Las piezas del carro y los utensilios de bronce con que se cortaban y desbastaban los troncos para fabricar los vehículos, se designan con palabras que suponen la fundición de metales. Los grabados en piedra hallados en la zona comprendida desde la Transcaucasia hasta la Mesopotamia Superior, y entre los lagos Van y Urmia, contienen las primeras representaciones de carros tirados por caballos.
La postulada patria originaria del indoeuropeo es, por cierto, una de las regiones en que se domesticó al caballo y se lo utilizó como animal de tiro en el cuarto milenio a. de J.C.. Desde allí los vehículos con ruedas se difundirían --a través de las migraciones de los indoeuropeos en el tercero y segundo milenio a. de J.C.-- por el este hasta el Asia Central, por el oeste hacia los Balcanes, y circundando el mar Negro llegarían luego al centro de Europa. El carruaje es un elemento significativo de la mezcla de las culturas, pues tanto en los pueblos indoeuropeos como en los mesopotámicos aparece el carro formando parte de los ritos fúnebres y otras ceremonias religiosas.
Los contactos con culturas del occidente asiático se manifiestan también en la coincidencia de temas mitológicos, por ejemplo, el robo de las manzanas de las Hespérides por parte de Hércules, y otras leyendas similares que se repiten en los pueblos nórdicos y celtas. Por otro lado, las lenguas semíticas y las indoeuropeas coinciden en identificar al hombre con la tierra. El enraizamiento de las lenguas indoeuropeas en la zona central de Anatolia lo sugiere también la abundancia de palabras tomadas de varios lenguajes que allí florecieron: semítico, kartveliano, sumerio y egipcio.
Nuevas Contribuciones
La visión tradicional de la difusión de los lenguajes indoeuropeos sostiene que justo en el comienzo de la Edad de Bronce, hordas de jinetes nómadas que habitaban la actual región occidental de Rusia hablaban una lengua primaria. A medida que los guerreros expandieron su territorio conquistando tierras extranjeras, subyugaron a las poblaciones indígenes y les impusieron su propio lenguage proto indoeuropeo.
Con el paso de los siglos, este lenguaje se transformaría en cada región en los actuales lenguajes indoeuropeos. Sin embargo, según nuevas investigaciones, las lenguas indoeuropeas no se diseminaron mediante conquistas, sino en una manera pacífica. Este punto de vista es coherente con la propagación de la agricultura desde Anatolia y el Cercano Oriente.
El problema con el origen del lenguaje indoeuropeo se examina desde un punto de vista lingüístico. Cuando los lingüistas investigaron los lenguajes indoeuropeos, descubrieron que esas lenguas estaban relacionadas entre sí. Hay similitudes entre muchos lenguajes europeos y el Sánscrito, mientras que lenguas tales como la China y la Japonesa no pertenecen a la misma familia.
Por medio de comparaciones todavía más detalladas, podremos subdividir a las lenguas indoeuropeas en familias.
FAMILIA DE LOS IDIOMAS ROMANCES Español, portugués, gallego, catalán, francés, italiano y rumano. Formados a partir de las lenguas que derivan del latín vulgar. FAMILIA DE LOS IDIOMAS ESLAVOS Ruso, polaco, checoslovaco, eslovaco, servocroata y búlgaro. FAMILIA DE LOS IDIOMAS GERMÁNICOS Alemán (Hochdeutsch), holandés, flamenco (holandés belga), yiddish (alemán judío), schwyzertütsch (alemán suizo), danés, noruego (bokmål y nynorsk), sueco, islandés, inglés.
Sólo unos pocos idiomas (húngaro, finés y vasco) quedan excluidos de la familia indoeuropea. Profundicemos ahora.
Profundizando
Hay cuatro tipos principales de modelos para interpretar el proceso de cambio del lenguaje.
PROCESO DE COLONIZACIÓN INICIAL Cuando se coloniza un territorio deshabitado, el idioma de esta región será, naturalmente, el de los colonizadores. PROCESO DE DIVERGENCIA Cuando los idiomas se separan entre sí, comienzan a diferenciarse más y más. Y los subsecuentes dialectos se diversificarán y se convertiran en lenguajes distintos. PROCESO DE CONVERGENCIA Los cambios lingüísticos se propagarán como grandes olas, las cuales convergerán al final. Es decir, las grandes olas producirán similitudes entre lenguas que diferían absolutamente entre sí al inicio. PROCESO DE SUBSTITUCIÓN LINGÜÍSTICA Los idiomas de colonizadores que vienen de otras regiones reemplazan, total o parcialmente, a los que hablan las poblaciones indígenas.
Este último modelo es la clave para explicar los orígenes de las lenguas indoeuropeas. Un lenguaje puede reemplazar a otro en diversas maneras dentro de una particular región:
La gente que habita una región suele tener una bien establecida economía de subsistencia (economía básica). Esa economía, ya sea que se base en la caza y la eventual recolección o en los establecimientos agrícolas, probará ser adecuada para sostener a esas personas. Si un grupo de recién llegados intenta asentarse en esa región de un modo pacífico, entonces dicho grupo debe tener un cierto número de técnicas. Estas técnicas les deberían permitir explotar un recurso ecológico distinto o competir exitosamente con la explotación local.
Cuando el grupo inmigrante está bien organizado y tiene mejores técnicas militares, puede ganar el control del sistema social de esa región y dominarla por la fuerza. Este dominio de una elite necesita de algunos requisitos previos para tener éxito:
- Tener una tecnología militar superior.
- El grupo inmigrante tendrá que estar adecuadamente organizado para conseguir el control.
- La sociedad indígena tendrá que estar extremadamente bien organizada si quiere sobrevivir.
Cuando una sociedad muy centralizada se derrumba, las poblaciones vecinas que habían sido mantenidas a raya hasta ese momento, aprovechan ese vacío de poder central e invaden el territorio (tal como los bárbaros hicieron cuando se desplomó el Imperio Romano). En este caso, el idioma del imperio puede ser reemplazado por el de los invasores.
Cuando hay un notable comercio exterior dentro de una sociedad igualitaria, se desarrolla muy a menudo un lenguaje comercial (lingua franca). Si la lengua franca comienza a ser utilizada como lengua materna por alguna gente nativa, se transforma en lenguaje "criollo". Esta "criollización" es una clase de substitución y actualmente es considerada como un importante aspecto del desarrollo lingüístico.
Cuando estas formas de substitución lingüística (cambio demográfico y subsistencia, dominio de una elite, derrumbe del sistema y lingua franca) se aplican a la historia y prehistoria europea, entonces:
- Tanto el dominio de una elite como la ruina de un sistema requieren de un grado de organización social que no existía antes de la Edad de Bronce.
- No es muy probable que hubiese en Europa, antes de esa época, un sistema comercial lo suficientemente intenso como para estimular el desarrollo de una lingua franca.
Esta inferencia nos conduce solamente hacia el primero modelo (cambio demográfico y subsistencia). Asimismo, en la prehistoria europea hay que destacar un hecho de alcance mundial que produjo efectos radicales: "el desarrollo de la agricultura". Este hecho encaja perfectamente en la primera categoría.
En el séptimo milenio a. de J.C. se difundió por toda Europa una nueva economía agrícola basada en el cultivo de trigo y cebada y en el pastoreo de ovejas y cabras. Estas especies fueron importadas a Europa. Parece ser que la domesticación de dichas especies ocurrió simultáneamente en varias regiones vecinas del Cercano Oriente. No obstante, fueron introducidas en Europa desde Anatolia (actual Turquía).
Según la hipótesis de Albert J. Ammerman y Luca Cavalli-Sforza (ambos pertenecientes a la Universidad de Stanford), esa difusión de la agricultura genera un modelo denominado "ola en avance". Este modelo establece que la economía agrícola fue transmitida por los movimientos locales de los campesinos y sus progenies. Cuando la agricultura ocupase una zona particular, la densidad demográfica incrementaría rápidamente allí. Ammerman y Cavalli-Sforza señalan que la agricultura habría aumentado la densidad demográfica 50 veces más que las anteriores economías de caza y recolección eventual.
Profundizando aún más
La agricultura podría haberse diseminado a lo largo y a lo ancho de Europa como una ola que avanzaba alrededor de 1 km por año. A esta velocidad, se requerirían 1500 años para que la agricultura se difundiese desde Anatolia hasta el norte de Europa, lo cual coincide con los actuales datos arqueológicos.
El modelo de la "ola en avance" no es el único que puede aplicarse. Como lo indica el arqueólogo Marek Zvelevil de la Universidad de Shefield, si la población local de cazadores-recolectores hubiese adoptado la agricultura de sus vecinos, la expansión de la agricultura podría haber sido más lenta y sin ninguna substitución lingüistica. Los campesinos serían los nativos en vez de advenedizos que hablaban su propio idioma, el cual era nuevo para los indígenas. Probablemente, la realidad es una mezcla de estos dos procesos:
"La agricultura podría haber sido introducida en Grecia por extranjeros. Posteriormente, se diseminó hacia los Balcanes, Europa Central e Italia septentrional. Pero en otras regiones, la agricultura podría haber sido adoptada por la población indígena".
Esto explicaría la persistencia de varios lenguajes no indoeuropeos tales como:
- El lenguaje vasco, que sobrevivió hasta el día de hoy.
- El lenguaje etrusco de Italia central, que sobrevivió hasta los tiempos de los romanos.
- El lenguaje íbero arcaico, en España.
- El lenguaje picto, un idioma precéltico de Escocia.
De esta forma, la descripción de cómo fue introducido en Europa la lengua indoeuropea sostiene que los inmigrantes procedían de Anatolia y que habrían llegado a Europa allá por el 6500 a. de J.C. Estos primeros habitantes indoeuropeos no eran guerreros invasores con una sociedad centralmente organizada, sino campesinos cuyas sociedades eran igualitarias. Y en el curso de una generación (25 años), tal vez sólo se movieron unos pocos kilómetros desde el sitio donde nacieron.

Difusión de los Primitivos Dialectos Indoeuropeos
|
|

Distribución de las Lenguas Indoeuropeas en Europa y Asia
![]() |
Voltar ao começo da página |
![]() |
Voltar à página principal |
![]() |