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Universidade Federal de Pernambuco Depto. de Letras, Programa de Espanhol Disciplina: História da Língua Espanhola |
Centro de Artes e Comunicação Professor: Dr. João Sedycias Código da Disciplina: ______ |
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Procedencia: I.E.S. “Sierra de Ayllón”, Segovia, España”
Las Lenguas Indoeuropeas
1. Introducción
A través de la historia, los pueblos se han preocupado por el origen del lenguaje. Indios, griegos y romanos reflexionaron sobre la lengua, la describieron y establecieron categorías. Sin embargo, esta actividad tuvo lugar desde un punto de vista muy etnocéntrico y en algunos casos hasta chauvinista y discriminatorio, en la cual los investigadores cavilaban sobre sus propias lenguas. Las lenguas de otros pueblos (a menudo consideradas bárbaras) generalmente no eran objeto de estudio. Ningún pueblo se preocupó por las lenguas extranjeras. Y la situación siguió así hasta épocas muy modernas.
Durante la Edad Media y el Renacimiento la respuesta al origen de las lenguas fue la Biblia. Se creía que en un principio todos los hombres hablaban la misma lengua. Esa lengua sería el hebreo, por ser la lengua de dios. El mito de la torre de Babel, que encontramos en el Génesis, daría cuenta de la diversidad lingüística.
Sin embargo, algunos viajeros y comerciantes que habían llegado al Oriente, a la India, se dieron cuenta de que determinadas palabras del indio se parecían bastante a las palabras de sus propias lenguas. Así, el nombre de la serpiente en indio, sarpa, era bastante parecido al latín serpens (de donde proviene la palabra serpiente en español y serpente portugués); el nombre indio para dios, deva, se parecía al latín deus y al griego Zeus; especialmente similares encontraron los nombres de los números (de uso muy frecuente en el comercio): las formas indias asta, nava se parecían curiosamente al latín octo, nouem. Sin embargo, estas observaciones fueron tomadas como meras coincidencias y no se les prestó mayor importancia.
Justamente fue el espíritu viajero e investigador lo que posibilitó el desarrollo de la hipótesis indoeuropea. Cuando los británicos se asentaron definitivamente en India, durante el siglo XVIII, algunos investigadores se dedicaron a estudiar a fondo los antiguos textos sagrados indios y comenzaron a defender que entre la lengua india y las lenguas occidentales debía de existir algún tipo de parentesco. Es decir, esos investigadores planteaban que los parecidos que se habían detectado no podían ser meramente casuales.
Esta hipótesis sólo pudo cobrar importancia cuando en el siglo XIX empezaron a llegar abundantemente a Europa manuscritos de distintas lenguas y se pudieron establecer comparaciones fiables entre ellas: indio, latín, griego, eslavo, armenio, etc. Había nacido así la gramática comparada, que dio lugar a la aparición de la indoeuropeística.
2. ¿Qué es el indoeuropeo?
La semejanza entre las diversas lenguas estudiadas ya no dejaba lugar a dudas: un conjunto de lenguas que se extendían desde la India hasta el occidente europeo estaban emparentadas. Y si estaban emparentadas debían proceder de una lengua madre común a todas. A esta lengua originaria de la que se habrían desgajado las demás se la llamó indoeuropeo en atención a su extensión geográfica.
Debe, pues, quedar claro que lo que llamamos indoeuropeo es una protolengua, es decir, una lengua no documentada, es decir, una mera hipótesis. En definitiva, podemos decir que en algún lugar de Europa o Asia debió de existir un pueblo hablante de una lengua a la que llamamos indoeuropea, que en diversas épocas, debido a los movimientos migratorios de este pueblo, fue fragmentándose y extendiéndose hasta formar los grupos lingüísticos que conforman la familia indoeuropea.
A pesar de todo, los lingüistas han intentado reconstruir la lengua indoeuropea. Y lo han conseguido. Otra cosa es que tal reconstrucción se corresponda o se parezca a lo que fue la auténtica lengua indoeuropea.
3. ¿Dónde estaban situados los indoeuropeos?
La respuesta a esa pregunta es sencilla: no lo sabemos. Al menos no lo sabemos con exactitud. Sin embargo, rastreando las diversas lenguas podemos llegar a alguna conclusión. Pondremos un ejemplo.
Ya hemos dicho que las palabras de las lenguas indoeuropeas se parecen en muchas ocasiones. No obstante, hay casos en que se registran curiosas diferencias. Así, para la palabra “mar”, existe una diversidad de términos que no se parecen en absoluto: en latín se dice mare, en griego thálassa, en alemán See. La conclusión parece sencilla: si los términos no se parecen, es porque en indoeuropeo no existía una palabra común para designar al mar. Y si no existía una palabra común, lo más probable es que los indoeuropeos no conocieran el mar por estar situados lejos de él. De manera que cada grupo indoeuropeo, cuando en su migración llegó a zonas costeras, tomaron prestada la palabra a los pueblos de estas zonas.
Si tomamos un mapa de Eurasia, podemos ver que las zona más alejada del mar y que es centro geográfico entre Asia y Europa, entre el norte y el sur, es la zona situada entre los mares Negro y Caspio. Por ello se ha supuesto que es justamente esta zona el núcleo primitivo de los indoeuropeos, desde donde se comenzó la migración de los diversos grupos. Según los datos arqueológicos, se puede decir que los indoeuropeos están presentes en su zona desde el quinto milenio a.C.
4. ¿Cómo se ha podido reconstruir el indoeuropeo?
Todos sabemos que las lenguas románicas proceden del latín. En este caso, tenemos la lengua madre, no tenemos que reconstruirla. Pero imaginemos que no conocieramos el latín. Tendríamos que llegar a la conclusión de que entre el esp. siete, el cat. set, el gall. sete, el fr. sept y el it. sette existe algún tipo de relación o parentesco. Y cualquier lingüista podría llegar a la conclusión de que ha debido existir una palabra en una hipotética lengua madre que se ha diversificado en cada lengua. Esa palabra podría ser septem (que, efectivamente, es la palabra latina de origen).
Lo mismo se hizo con el indoeuropeo. Si en indio presentaba la forma gáuh, el griego boûs, el latín bos y el germánico (alemán) Kuh, significando todas ellas vaca o buey, los lingüistas reconstruyeron una hipotética forma *kwou- de la que habrían derivado todas ellas. ¿Existió alguna vez la palabra *kwou-? No lo sabemos con certeza. Pero si no existió esta, pudo ser otra semejante (por cierto, cuando una palabra lleva un asterisco * delante, significa que no está documentada por escrito).
5. La familia lingüística indoeuropea
Las lenguas indoeuropeas se clasifican en distintos grupos que forman una familia. La familia indoeuropea no es –por supuesto- la única que existe. En Europa existen lenguas de otras familias, como la ugro-finesa, la uralo-altaica, la semítica y otras a las que volveremos más abajo.
Los grupos y lenguas de la familia indoeuropea son los siguientes (el cuadro no es exhaustivo; para los detalles, nos remitimos al web site del Profesor Sedycias y a la bibliografía).
I. GERMÁNICO
Oriental Nórdico Occidental
Gótico Sueco
Danés
Noruego
Islandés
Inglés
Alemán
Neerlandés
II. CÉLTICO
Gaélico Britónico
Irlandés
Escocés
Galés
Córnico
Bretón
III. ITÁLICO
Occidental Oriental
Véneto
Latín
Osco
Umbro
Lenguas Romances
IV. GRIEGO
Micénico
Arcado-chipriota
Eolio
Dorio
Jónico-ático -->koiné --> Bizantino -->Moderno (purificado y demótico)
V. ESLAVO
Meridional Occidental Oriental
Búlgaro
Macedonio
Serbo-croata
Esloveno
Polaco
Checo
Eslovaco
Ruso
Bielorruso
Ucraniano
VI. BÁLTICO
Prusiano
Lituano
Letón
VII. ARMENIO
Armenio occidental
Armenio oriental
VIII. INDO-IRANIO
Iranio Indio
Avéstico
Escita
Persa moderno
Kurdo
Oseta
Védico
Sánscrito
Hindi
IX. ANATOLIO
Hitita
X. TOCARIO
XI. ALBANÉS
6. Lenguas no identificadas habladas en Europa
En Europa se hablan además otras lenguas que no pertenecen a la familia indoeuropea. Tales son: el vascuence, el finés, el estonio, el turco, el árabe y el hebreo, que pertenecen a la familia ugro-finesa, altaica y semítica. El vasco, cuyo origen no se conoce, es una lengua- familia.
7. Las lenguas de España
En España se hablan oficialmente tres lenguas románicas (castellano, catalán y gallego) y una no románica (vascuence); además, quedan restos de antiguas lenguas (asturiano) y numerosos dialectos de las lenguas habladas. Nos ocupamos a continuación de las lenguas románicas.
Durante la Reconquista, conforme fueron apareciendo los distintos reinos cristianos en el norte de la Península se fue fragmentando la unidad lingüística latina, para dar lugar a una serie de dialectos del latín, de los que unos han sobrevivido y se han convertido en lenguas y otros murieron dejando algún que otro resto.
Los dialectos derivados del latín en torno al s. X d.C. son los siguientes, de oeste a este:
- Gallego
- Astur-leonés (hoy se intenta recuperar)
- Castellano (con sus dialectos extremeño, murciano, andaluz y canario)
- Navarro-aragonés
- Catalán (con los dialectos valenciano y baleares)
Dado que debido a cuestiones políticas la Reconquista fue avanzando hacia el sur en forma de cortina, teniendo como centro el Reino de Castilla, las lenguas flanqueaban al castellano (astur-leonés y navarro-aragonés) quedaron ahogadas por éste y se perdieron, mientras que el castellano mismo y las lenguas extremas (gallego y catalán) pervivieron.

Difusión de los Primitivos Dialectos Indoeuropeos
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Distribución de las Lenguas Indoeuropeas en Europa y Asia
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