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Universidade Federal de Pernambuco Depto. de Letras, Programa de Espanhol Disciplina: História da Língua Espanhola |
Centro de Artes e Comunicação Professor: Dr. João Sedycias Código da Disciplina: ______ |
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Procedencia: José Rodríguez Peñafuerte, España
El enigma histórico de Tartessos:
la mítica ciudad-imperio de la Edad Antigua
La existencia del imperio tartesio durante mucho tiempo discutida, es gracias a historiadores como Gómez-Moreno, Schulten, Ballesteros, García Bellido y Blázquez una certeza histórica. El más antiguo reino de la península nos ha legado, ya desde la Edad del Cobre, muestras de su cultura como el ídolo oculado de la Edad del Bronce (2500-1000 a.C). Se conservan vestigios como los más de 400 objetos de bronce hallados en la ría del Odiel (Huelva) en 1923. De la Edad del Hierro quedan verdaderos tesoros como el de El Carambolo (siglo VII-VI a.C.), y numerosos textos.
Según Estrabón, los habitantes de Tartessos, los Tartesios o Turdetanos, fueron los más cultos de los Íberos, "poseiendo de tiempo antiquísimo escritos en prosa, poemas y leyes en verso, que según ellos tenían 6.000 años de antigüedad", y todavía en tiempos de Poseidonio, 100 años antes de Jesucristo se conservaba aún literatura tartesia. El alfabeto era distinto al íbero y se conserva en monedas de distintas ciudades.
Los Tartesios vivían en el valle del Guadalquivir desde la Edad del Bronce, y desde allí constituyeron un reino que se extendía por toda Andalucía y Murcia, imponiéndose a otros pueblos vecinos como los Bastetanos, los Oretanos y los Bástulos; siendo la única gran creación política de los Íberos. Sus dioses eran las estrellas, respetaban mucho a los ancianos y eran hospitalarios y de gran liberalidad.
Según escritores antiguos, los Tartesios eran expertos metalúrgicos. Diodoro cuenta que el país era rico en oro, plata, y especialmente en cobre. Según Poseidonio, tenían una agricultura próspera con canales de riego, y el olivo y la vid proporcionaban grandes cosechas. También la ganadería era importante con ganado vacuno, caprino, ovino y porcino. La obtención de sal era también pieza fundamental de la riqueza tartesia exportándose los salazones hasta la misma Atenas en el siglo V a.C.. La pesca, y especialmente los moluscos, eran también objeto de consumo. Viajeros atrevidos; los redondos barcos tartesios llegaron a las islas Británicas llevando calderos de bronce y escudos, y después a la Armórica (noroeste de Francia) obteniendo estaño y plomo a cambio. Por la Biblia sabemos que los hebreos comerciaban hacia el año 1000 a.C. con Tarschish, aunque algunos historiadores dudan si este nombre era exclusivamente aplicado a Tartessos, nombre que le pondrían los comerciantes griegos.
Lo cierto es que los Fenicios, atraídos por la enorme riqueza minera de este antiguo imperio andaluz, fundan la ciudad de Gádir, hoy Cádiz, hacia el año 1100 a.C., y poco después otras ciudades como Malaca (Málaga), Sexi (Almuñécar), Abdera (Adra), Carteia (Algeciras), y Ebyssos (Ibiza), y tras el comercio inicial se imponen militarmente a los Tartesios en las zonas costeras que dominan, influyendo notablemente en la cultura tartesia. A la caida de Tiro (Fenicia) en manos asirias en el 700 a.C., los Tartesos recobran su total independencia apareciendo entonces la influencia griega, ya que según numerosas expediciones focenses llegan a nuestra tierra fundando las ciudades de Hemeroscopión (Denia), Mainake (al este de Málaga), y otras más por el mediterraneo peninsular ibérico. La influencia griega también será muy importante; destacando en las esculturas los utensilios diarios e incluso se ha encontrado un casco corintio cerca de Jerez .
En esta época gobernaba Tartessos el rey Argantonio (el hombre de plata), que según los cronistas griegos gobernó muchos años y regaló a los focenses 1.500 kilos de plata para ayudarles a defender su ciudad de los persas (siglo VI a.C.). La mayor prosperidad del reino fue desde el 700 hasta el 500 a.C.; hasta que los feroces Cartagineses los invaden destruyendo su capital con el empleo por primera vez del ariete hacia el año 535. Se difuminó el nombre y la cultura tartesia con el dominio cartaginés, y la posterior romanización que encontró en estas tierras una gran asimilación de su cultura, fruto sin duda de la cercanía de la cultura tartesia, que tuvo un gran nivel. La capital del reino de Tartessos, de igual nombre, ha sido buscada en este siglo insistentemente. El Alemán Schulten, deseoso de emular a su compatriota Schliemann que descubrió Troya, resucitó el mito de Tartessos y la buscó infructuosamente en la desembocadura del Guadalquivir, por varios documentos antiguos que allí se encontraron. Otros historiadores romanos y griegos apuntaban la existencia de Tartessos en la bahía de Algeciras. Por la riqueza de los yacimientos encontrados, tampoco es descabellado buscarla en las rías del Tinto y el Odiel en Huelva. Sin embargo, otras hipótesis la situan junto al río Guadalete en Cádiz, y en Carmona (Sevilla).
Estuviese donde estuviese, lo realmente importante es que Tartessos ha dejado de ser un cuento mitológico o un tema a debatir por estudiosos, para llegar a ser reconocido por los actuales andaluces como un esplendoroso pasado que empieza a ser estudiado en las escuelas.
Bibliografía
BLANCO, Antonio y BLAZQUEZ Jose María. "Tartessos". Cuadernos Historia 16, nº 40. Ed. Información y Revistas S.A., Madrid 1985.
REGLA, Juan. Historia de España Ilustrada. Ed. Ramón Sopena S.A., Barcelona 1968
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